La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestros tiempos de las garras del olvido

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jueves, 28 de mayo de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, segunda parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


-Josh, tu prima llegará al mediodía, justo para almorzar, ¿sí? Quiero que todo esté en su lugar -decía Traliana, limpiando la cocina-. Susan hoy tenía una materia extra, pero ya avisé a su profesora que faltará, por favor acuérdate de retirarla cando salgas.
-De acuerdo -respondió Josh, levantándose de su silla.
-Ah, y me olvidaba, ¿puedes darle esto a Sandy? -dijo entregándole un papel-. Es para su padre.
-Claro, yo se lo daré. ¿Algo más? -preguntó con sarcasmo.
-No, gracias hijo.
En siete minutos Josh ya estaba listo para irse al colegio. Se escuchó una bocina sonando: era el autobús. Traliana abrió la puerta, se despidió de Susan y luego de Josh.

Continuará.
Agustina Galdeano, 2º 2º

martes, 26 de mayo de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, Primera parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


7:45 pm. Josh se levantó y se preparó para el colegio. Bajó para desayunar; su hermana estaba sentada en una silla untando mermelada en su tostada mientras su madre la peinaba. Josh se sentó, mojó sus voluptuosos labios en la chocolatada caliente que había preparado él mismo. Despreocupado, comía tranquilo sin ninguna interrupción de su madre para que se apurara. Él ya sabía que ese día iba a ser importante, especialmente para sus padres que estaban ansiosos por la llegada de aquella desconocida.
Su madre terminó de peinar a Susan y empezó a guardar las cosas que había sobre la mesa. Josh veía a su madre más apurada que de costumbre y sabía que en cualquier momento hablaría con él respecto a lo de su prima.
(Continuará...)
Agustina Galdeano , 2º2º 

miércoles, 20 de mayo de 2015


Verde oscuro tu vestido de baile
mis ojos titilan al ver qué hace.

Sonata perfecta en tus palabras,
ya casi no puedo escucharlas.

Noche de luces apagadas,
noche de verte a los ojos,
sigo siendo yo el que se pierde
en tus paisajes de tinta.

Palabras perfectas a medida,
siendo tú mi musa me lastimas.

Yendo de prisa lo arruinas.

Llevo un abrazo en mi mochila
porque las noches son frías,
tu libro viejo me abriga,
textos y textos nos obligan
 a buscar algunas fotografías.

Emiliano Padilla, 5º PBS