La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestros tiempos de las garras del olvido

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jueves, 23 de julio de 2015

El bosque, Capítulo II, primera parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


Desde aquel momento los dos se trataron bien y con el tiempo Josh se dio cuenta de que Emily se había vuelto su mejor amiga. Los dos se cambiaron y bajaron para desayunar. En el comedor había un reloj gigante en la pared, Emily lo miró confundida, el reloj marcaba las 7:12, luego miró su celular y marcaba la misma hora.
-Josh, creo que nos levantamos más temprano- dijo Emily mostrándole la hora en su celular a Josh.
-¡Oh, rayos!- exclamó Josh- Mi reloj estaba adentado- dijo enojado aunque con un poco de tristeza.
-Ya estamos aquí, así que desayunemos, Traliana ya se levantará- decía Emily mientras sacaba cosas para desayunar y las ponía en la mesa.
-Tienes razón- admitió-. Mamá pensará que me siento mal.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Emily.
-Porque es la primera vez que me levanto temprano- rió Josh sentándose frente a Emily.
-Es cierto, pensará que le pedirás algo- rió Emily añadiendo azúcar al té.
-Lily, ¿hoy estás ocupada?- preguntó Josh mientras untaba mermelada en su tostada.
-No, solo tengo una hora extra de filosofía. Estoy libre- dijo Emily mirando a Josh extrañada-. ¿Por qué preguntas?
-Porque invité a Sandy a jugar voley cerca del bosque Thurnia. Vendremos a casa a buscar el almuerzo y nos iremos. ¿Te unes?- preguntó Josh emocionado - Si quieres invitas a Brad.
-Sí, creo que sería genial- respondió Emily con entusiasmo-. Dime qué hora es.
-Son las 7:20, mamá ya se levantará. Pásame una tostada- dijo Josh señalando el plato de tostadas en el otro extremo de la mesa.
-Sí- respondió pasándole el plato.
Bajando la escalera estaba Susan, frotándose los ojos, detrás de ella estaba Traliana sosteniéndola porque Susan aún seguía algo dormida. Cuando Traliana vio a Josh en la mesa se sorprendió tanto que la mochila de Susan se le escurrió entre las manos, Josh se empezó a reír de la cara de su madre.
-Esto no lo puedo creer- dijo Traliana boquiabierta.
-¿Qué cosa, mamá?- preguntó Josh riéndose.
-¡Estás levantado!- exclamó Traliana -, y son las 7:25, es increíble. ¿Qué te pasó, cariño?
-Nada, mamá, sólo quería levantarme temprano, eso es todo- respondió Josh encogiéndose de hombros y aguantando la risa.
Traliana miró a Emily levantando las cejas en señal de pregunta.
-No, tía. Su reloj estaba adelantado- dijo Emily y le sacó la lengua a Josh.
Susan se sentó a desayunar mientras su madre la peinaba. Emily y Josh levantaron sus tazas, fueron a lavar sus dientes y a peinarse.
Ya estaban listos. Eran las 7:45. Emily estaba jugando con Susan al ajedrez y Josh veían televisión muy tranquilo; su madre los observaba, parecía muy preocupada por algo, se veía nerviosa y muy alterada. Salió a sacar la basura, hacía más frío que los otros días, ella pensó en la posibilidad de que llegaría a nevar; miró el cielo: era profundamente azul claro y el brillo de las estrellas se iba desvaneciendo. Cuando su madre entró, Josh la observó con detenimiento y le preguntó si algo ocurría; ella, distraída, le dijo que no. Josh no le creyó, sabía que era mentira porque su madre no actuaba de esa forma así como así, pero no siguió preguntando.

Agustina Galdeano, 2º 2º

jueves, 16 de julio de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, sexta parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


-Trato de hacerte feliz- respondió Emily.
-¿De qué hablás?- preguntó confundido.
-Sé que me odias, Josh. ¿Para qué esperar a mi tía si puedo irme ahora?- Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Josh miró para abajo. ¿Cómo se había enterado de eso?
-Yo...- se quedó mudo.
-No hace falta.
-No lo hagas. Te prometo que cambiaré si prometes no irte- dijo con voz entrecortada.
-¿De qué vale? me seguirás odiando- dio la vuelta pero Josh la volvió a detener.
-¡Escúchame! Emily, cuando te vi en el piso con sangre, de veras me asustaste; no porque temí que mamá me regañaría. ¡No! Lo hice porque me encariñé, aunque no lo creas, y bueno... verte así, me hizo mal- bajó la cabeza.
-¿Hablas en serio?- preguntó aún llorando.
-Sí- sonrió Josh-. ¿Y bien? ¿Lo prometes?- preguntó Josh secando las lágrimas de Emily.
-Te lo prometo, Josh.

Agustina Galdeano, 2º 2º

viernes, 10 de julio de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, quinta parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Sonó a las 7:45, como siempre, para ir al colegio. Sobresaltados, Josh y Emily se despertaron, él no lo pudo evitar y rompió en carcajadas, Emily lo miró y comenzó a reír igual que Josh. Ella le tiró una almohada en la cara y este cayó de su cama aún riendo, Emily, riéndose, lo fue a ver, ella extendió su mano para ayudarlo a levantarse. Josh la agarró y tiró de ella, los dos quedaron en el suelo, retorciéndose de la risa.
Sin imaginarlo Josh llegó a la conclusión de que Emily, su prima, era ahora su mejor amiga. Pero... ¿desde cuándo era así?¿Cómo hizo Josh para no irse de su casa por la presencia de Emily? Todo comenzó dos semanas después de la llegada de su prima.
Ellos ya estaban en el colegio. Emily siempre se sentaba sola en la cafetería ya que sabía que Sandy la odiaba tanto como Josh. Llevaba un libro que se llamaba "Animales fantásticos y dónde encontrarlos" y también una bandeja con un vaso de jugo y unas tostadas, con un pequeño frasco de mermelada, por supuesto ella nunca se hubiera imaginado lo que sucedería en unos instantes. Alguien le puso el pie y ella no pudo evitar la caída.
El vaso se rompió en mil pedazos, sus cristales volaron por todas partes. Toda la cafetería comenzó a reír, sin importarle el estado en que se encontraba Emily. Sin embargo, Josh y Sandy corrieron preocupados hacia ella. Emily estaba boca arriba, respirando hondo, con todo el jugo derramado. Josh casi se desmaya cuando la vio: tenía un corte algo grande en la frente.
-¡Ve por la dierectora!- gritó dirigiéndose a Sandy -. ¡Rápido!- gritó con desesperación.
-¿Mi libro se mojó?- preguntó Emily.
-No- respondió Josh.
-Que bueno. Si no te hubiera obligado a comprarme otro- bromeó Emily.
Josh sonrió débilmente.
Después de todo ese desastre ya era la hora de dormir. Josh estaba molesto otra vez con Emily, lo habían regañado por no cuidar a su prima.
Estaba intentando dormirse, cuando oyó un ruido, un pequeño ruido. Alguien cerraba lentamente la puerta. Se dio vuelta y miró de reojo, la cama de Emily estaba vacía. El reloj marcaba las 2:30 de la mañana ¿Emily estaba huyendo de su casa? Se levantó, se puso un pantalón que encontró a su alcance. Vio a su prima dirigiéndose a la puerta, bajó a máxima velocidad, la tomó de su brazo. Ella se dio vuelta y lo miró fijamente.
-¿Qué demonios crees que haces?- susurró Josh molesto

(Continuará)
Agustina Galdeano, 2º 2º

jueves, 2 de julio de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, cuarta parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

-Aristóteles, gran filósofo griego del siglo IV a.C., consideraba que hay cuatro principios fundamentales: agua, tierra, aire y fuego. Desde entonces -interrumpió el timbre-. Bien, ya pueden irse. Para mañana quiero un resumen del "concepto de elemento químico. Diferencia con los elementos aristotélicos".
Josh suspiró aliviado, el timbre lo había salvado de una de esas explicaciones infinitas del profesor de biología.
-Tengo que ir a buscar a Susa, ¿vienes conmigo?- le preguntó a Sandy.
-Sí, después de todo nos vamos juntos.
-Ah, casi me olvidaba- dijo Josh sacando un papel de su mochila -. Mi mamá dice que le des esto a tu papá.
-¿Qué es?- preguntó mirándolo.
-Ni idea- respondió Josh.
Llegaron a la sala de Susan, Josh golpeó la puerta suavemente y una maestra le abrió.
-¿El hermano de Susan?- preguntó.
-Así es- respondió Josh.
La maestra la llamó y ella ya estaba lista, venía saltando con sus dos colitas en el aire, la maestra le dio un beso en la frente y se despidió de la dulce pequeña.
-Hola Susan- la saludó Sandy.
-Hola respondió.
Los tres iban caminando por los pasillos del colegio, hablando de sus labores y quejándose de los deberes que tendrían que hacer al llegar a casa. Sin embargo, Josh sabía que además de tener que hacer la pila de tarea que le habían dado también tendría que actuar de manera agradable cuando le dieran la bienvenida a su prima, no sabía por cuánto tiempo debería soportarlo, pero lo atemorizaba la idea de solo pensar que se quedaría toda su vida con él. Ya habían subido al autobús. En definitiva, no quería llegar a su casa. No quería empezar con la pesadilla, no quería ver a su prima. Él no sabía por qué pensaba eso, pero sentía odio por ella, un odio confuso. Faltaban siete cuadras para llegar.
Echó un bufido. Odiaba la idea de tener a una chica en su casa por quién sabe cuánto tiempo. Pero él le había prometido a su madre que se comportaría con su prima, así que debía hacerlo.
Dos cuadras. Ya casi llegaban. Sandy lo miraba, lo veía mal, enojado, y le hizo señas para que se calmara, sentía que en cualquier momento su amigo explotaría. Y su pesadilla estaba por llegar: ya estaban en casa.
Se despidió de Sandy, el cual le dijo: <Suerte amigo> y luego bajaron.
El auto de su padre estaba allí, sospechó por un momento pero luego pensó que tal vez todavía no la había ido a buscar al aeropuerto. Siguió en camino y paró. ¿Era él o había escuchado la voz de una extraña? Siguió, imaginándose lo que ocurriría al cruzar la puerta.
La abrió y... allí estaba, frente a él su pesadilla.
-¡Josh, Susan!- exclamó su padre alegrándose de verlos-. Les presento a su prima, Emily- dijo con una amplia sonrisa señalando a la chica.
Ella sonrió. Era como su madre la había descripto, pelo castaño, ojos verdes, altura igual a la de Josh.
Susan fue la que la saludó primero, recibiéndola como si fuera su amiga de la vida, abrazándola. Sus padres la miraban con una gran sonrisa. James miró a Josh y lo alentó a que saludara a su prima. Él redondeó sus ojos y luego mostró una sonrisa forzada y la saludó, amablemente se ofreció a subir las maletas a su habitación, ella aceptó y les agradeció a James y a Joshpor ayudarla.
Ya era la hora del almuerzo y estaban todos en la mesa.
-Gracias en verdad a todos por recibirme en su casa. Espero que no sea una molestia- dijo Emily mirando a James y a Traliana.
-¡Oh, no, claro que no! Eres bienvenida cuando quieras- dijo James, mientras Traliana asentía con la cabeza sonriéndole.
-Mi tía llegará pronto de Inglaterra a buscarme.
Al escuchar esto Josh sonrió para sus adentros. Al menos ahora sabía que no se quedaría para siempre.
-Emily, puedes estar segura de que te puedes quedar, no hay problema- aseguró Traliana.
-No lo sé. No quiero hacérselas difíciles. Además tendería que preguntárselo a mi tía.
-¡Claro que no!- exclamó James- Sería un gusto que te quedaras, Emily.
-Está bien, veré lo que haré- sonrió.
Luego fueron a mostrarle el lugar a Emily: museos, parques, centros comerciales, etc.
Agustina Galdeano, 2º 2º