Josh suspiró aliviado, el timbre lo había salvado de una de esas explicaciones infinitas del profesor de biología.
-Tengo que ir a buscar a Susa, ¿vienes conmigo?- le preguntó a Sandy.
-Sí, después de todo nos vamos juntos.
-Ah, casi me olvidaba- dijo Josh sacando un papel de su mochila -. Mi mamá dice que le des esto a tu papá.
-¿Qué es?- preguntó mirándolo.
-Ni idea- respondió Josh.
Llegaron a la sala de Susan, Josh golpeó la puerta suavemente y una maestra le abrió.
-¿El hermano de Susan?- preguntó.
-Así es- respondió Josh.
La maestra la llamó y ella ya estaba lista, venía saltando con sus dos colitas en el aire, la maestra le dio un beso en la frente y se despidió de la dulce pequeña.
-Hola Susan- la saludó Sandy.
-Hola respondió.
Los tres iban caminando por los pasillos del colegio, hablando de sus labores y quejándose de los deberes que tendrían que hacer al llegar a casa. Sin embargo, Josh sabía que además de tener que hacer la pila de tarea que le habían dado también tendría que actuar de manera agradable cuando le dieran la bienvenida a su prima, no sabía por cuánto tiempo debería soportarlo, pero lo atemorizaba la idea de solo pensar que se quedaría toda su vida con él. Ya habían subido al autobús. En definitiva, no quería llegar a su casa. No quería empezar con la pesadilla, no quería ver a su prima. Él no sabía por qué pensaba eso, pero sentía odio por ella, un odio confuso. Faltaban siete cuadras para llegar.
Echó un bufido. Odiaba la idea de tener a una chica en su casa por quién sabe cuánto tiempo. Pero él le había prometido a su madre que se comportaría con su prima, así que debía hacerlo.
Dos cuadras. Ya casi llegaban. Sandy lo miraba, lo veía mal, enojado, y le hizo señas para que se calmara, sentía que en cualquier momento su amigo explotaría. Y su pesadilla estaba por llegar: ya estaban en casa.
Se despidió de Sandy, el cual le dijo: <Suerte amigo> y luego bajaron.
El auto de su padre estaba allí, sospechó por un momento pero luego pensó que tal vez todavía no la había ido a buscar al aeropuerto. Siguió en camino y paró. ¿Era él o había escuchado la voz de una extraña? Siguió, imaginándose lo que ocurriría al cruzar la puerta.
La abrió y... allí estaba, frente a él su pesadilla.
-¡Josh, Susan!- exclamó su padre alegrándose de verlos-. Les presento a su prima, Emily- dijo con una amplia sonrisa señalando a la chica.
Ella sonrió. Era como su madre la había descripto, pelo castaño, ojos verdes, altura igual a la de Josh.
Susan fue la que la saludó primero, recibiéndola como si fuera su amiga de la vida, abrazándola. Sus padres la miraban con una gran sonrisa. James miró a Josh y lo alentó a que saludara a su prima. Él redondeó sus ojos y luego mostró una sonrisa forzada y la saludó, amablemente se ofreció a subir las maletas a su habitación, ella aceptó y les agradeció a James y a Joshpor ayudarla.
Ya era la hora del almuerzo y estaban todos en la mesa.
-Gracias en verdad a todos por recibirme en su casa. Espero que no sea una molestia- dijo Emily mirando a James y a Traliana.
-¡Oh, no, claro que no! Eres bienvenida cuando quieras- dijo James, mientras Traliana asentía con la cabeza sonriéndole.
-Mi tía llegará pronto de Inglaterra a buscarme.
Al escuchar esto Josh sonrió para sus adentros. Al menos ahora sabía que no se quedaría para siempre.
-Emily, puedes estar segura de que te puedes quedar, no hay problema- aseguró Traliana.
-No lo sé. No quiero hacérselas difíciles. Además tendería que preguntárselo a mi tía.
-¡Claro que no!- exclamó James- Sería un gusto que te quedaras, Emily.
-Está bien, veré lo que haré- sonrió.
Luego fueron a mostrarle el lugar a Emily: museos, parques, centros comerciales, etc.
Agustina Galdeano, 2º 2º
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