De repente todo se vuelve negro, intento descifrar
que fue eso, pero no lo consigo lo único que logro es repetir lo mismo que vi
hace unos segundos una y otra vez, quiero abrir mis ojos pero no lo consigo,
intento gritar, mas no lo logro. Batallo por mover mi cuerpo pero me es
imposible, es como si alguien y a la vez nadie me impidiera cualquier tipo de
movimiento, a lo lejos logro oír una voz, no se de quien, comienzo a seguirla
luego de un tiempo, cuando mi cuerpo reacciona, con mucho esfuerzo esperando que
no se deje de oír. Caminar es lo más fácil que encuentro, pero a la vez lo más
complicado de realizar.
Cada vez es más sencillo hacerlo y cada vez
puedo oír con más claridad esa voz, podría asegurar que es de una mujer. De repente
una voz más se le une a la anterior, es más gruesa, más autoritaria, es de un
hombre. Cada vez es más fácil oírlos, pero más complicado llegar, a lo lejos
logro divisar una luz, en ese momento, se con certeza que estoy en una especie
de túnel, la luz al final de este Cega cada vez más intensamente y las voces se
hacen más claras. Cuando la luz está a
muy poco de cegarme por completo, paro, “camina con cautela”; pienso, si al
final de esto hay voces quiere decir que también hay personas. Una voz dentro
de mí repite una y otra y otra vez:
“No confíes en nadie, pero a la vez confía
en todos”.
No sé lo que significa para mi cabeza, ni por
qué solo sé que esta y que ahí va a estar siempre, lo presiento…
Retomo la tarea de caminar, pero esta vez
con más cautela, a medida que avanzo menos dificultoso es moverme, más claras
son las voces, menos pesados son mis párpados. Siento cómo poco a poco mi
garganta se libera, no sé cómo, no sé de qué, lo único que sé es que se libera
haciendo un poco audible mi quejido, pero rosando lo imperceptible. Faltan unos
pocos pasos para llegar pero esta vez con cautela, a medida que avanzo menos
dificultoso es moverme, más claras son las voces, menos pesados son mis ojos.