-¡Voy!- Bajo los escalones de dos en dos para llegar con rapidez a sus brazos- ¡Papá!-me lanzo a él y me hace dar vueltas en el aire.
-¿Cómo está la princesita de papá?
-Bien- le sonrío- ¿Cómo te fue?
-Bien, fue cansador, como todos los días, pero ya me acostumbré.
-¿A mí no me piensas saludar- cuestiona mi hermano mayor, todos los días es lo mismo, él junto a papá llegan, él del colegio, mi papá de su trabajo, yo me lanzo en brazos de papá y no recuerdo la presencia de mi hermano hasta que habla.
-Si te iba a saludar, pesado- le doy un abrazo y él me despeina-. Tonto -le pego en el brazo en broma.
-Tonta- responde de manera mucho más infantil que yo.
-No empiecen -es papá quien nos reta.
-Okay... -decimos al unísono y luego largamos una carcajada.
Vamos a comer en unos veinte minutos, Derek, ve a bañarte y Becca, tú haz lo que quieras.
-Ya no soy un bebé -mi hermano hace puchero, y después quiere que lo traten como adulto.
-No lo demuestras -me río.
-Cállate.-No empiecen, tengo que contarles algo.
-¿Quep? -pregunto, espero que sea lo que pienso.
-Los tengo.
-Sií -hablo con mi hermano y nos tiramos sobre mi padre al mismo tiempo.
-¿Cuándo nos vamos? -pregunta Derek.
-Cuando entren en vacaciones de Navidad, como todos los años.
-¿Algún año nos vamos a perder al menos un día de clases?
-No, eres demasiado responsable, antes amabas la escuela.
-Sí, cuando no iba a la preparatoria.
- Porque sigues en secundaria, es demasiado fácil.
-Derek, no vas a faltar y punto. Ya dejen de pelear -mi mamá odia que discutamos aunque sea algo tan estúpido como ahora.
-¿Cuándo comemos? Tengo hambre -me quejo, yo estoy en casa hace una hora y quiero comer.
-Cuando tu hermano se bañe, hasta que no lo haga, no comemos.
-Derek, bañate, ¿sí?, por mí- hago ojitos a los que él nunca se resiste, peleamos todo el tiempo, pero somos súperunidos.
-Que conste que me baño por ti, ¿okay enana?
-Sip, te quiero -lo abrazo como si fuera la última vez.
-Yo también, enana -Sé que lo dice con cariño, pero odio que lo haga, sobre todo porque mido lo mismo que él y yo tengo dos años menos, él es el enano. Cuando cortamos el abrazo sube las escaleras directo a su cuarto. Yo lo sigo, solo que voy a mi habitación.


















