Kay se enteró de la muerte de su padre y en el medio del bosque gritó su hechizo de petrificación..."
-Cállate, qué mentira- dijo Velge, aquel niño, a su abuelo que le contaba la leyenda del bosque petrificado.
Su abuelo lo miró y le dijo:
-Pequeño tuctu, cuando seas grande entrarás al bosque y entenderás todo.
-No, no me llames más tuctu, soy grande- respondió furioso-. Además no se puede entrar allí.
El abuelo, sonriente, se lo llevó del lugar. Se fueron a la cabaña y descansaron.
Velge, después del descanso, se levantó y como todas las mañanas para ir a ver a los grandes guerreros del pueblo: hombres con armaduras de lava, espadas de fuego y caballos negros armados de hierro. Él quería ser como ellos, llenos de valor y gloria. Pero cuando veía a su padre, Jefe de los guerreros de lava, postrado se llenaba de miedo...
Matías Garro, 5º año Economía y Gestión de las Organizaciones

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