La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestros tiempos de las garras del olvido

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martes, 3 de noviembre de 2015

Leyffniss. Capítulo 3. Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición (Tercera Parte)


-¿Leyffniss?- preguntaron los cuatro jóvenes, completamente confundidos.
-Así es. Leyffniss, donde todo lo que crean se hace realidad.
-¿Sí? Pues yo no creí en que apareciera una bestia que nos atacara, pero sí se hizo realidad- gruñó Brad estrujándose la remera.
-Hablando de bestia- dijo Sandy volteándose para ver el río-. ¿Qué era la cosa que nos atacó?
-Eso, querido amigo, era un leviatán.
-Es bastante grande para ser de río- replicó Emily observando también el río.
-¡Oh!- se apresuró a decir Evander, riendo levemente-, estas aguas son muy engañosas, damita.
-¿Qué es un leviatán?- interrogó Josh- Quiero decir... esa cosa no existe- hizo una breve pausa-, en nuestro mundo.
-Un monstruo de agua dulce y salada- contestó Evander.
-Se parecía a un cocodrilo gigante- observó Sandy.
-Sí, excepto que un cocodrilo no expulsa ácido vaporizado capaz de provocar quemaduras corrosivas- indicó Evander.
-Por suerte no logró hacerme mucho daño- dijo Emily, tocándose la pierna izquierda.
-¿Vas a decirnos cómo irnos de aquí?- inquirió Brad, cambiando repentinamente de tema.
-Lamento informarte que no- dijo Evander cambiando a un tono severo-. Si llegaron aquí es porque algo los trajo. Las cosas siempre pasan por algo.
-Sí, llegamos aquí por Emily- murmuró Brad.
-¿Tienes alguna idea de por qué hemos llegado aquí, Evander?- preguntó Josh.
-Tal vez- respondió Evander después de pensar unos segundos-, pero será mejor que los lleve con el Rey. Él sabrá qué hacer.
-¿Y cuánto tardaremos en llegar?- inquirió Sandy.
-Algunos días. Depende de la suerte que tengamos en el camino- dijo Evander sacando su arco.
-Me encantaría conocer más este lugar- se apresuró a decir Emily.
-¡Pues a mí no!- se apresuró a decir Brad enfurecido- Quiero irme a casa. Además ni siquiera lo hemos visto- miró desdeñosamente a Evander.
-¿Cuál es tu problema, idiota?- respondió Sandy mirando fijamente a Brad-, tenemos que ir con el rey, él dijo que el rey sabrá qué hacer.
-¿Y tú le crees?- repuso Brad- ¿Cómo podemos confiar en él?
-¡Él nos salvó, Bradley!- exclamó Emily perdiendo la paciencia.
-¿Qué sabes si no lo hizo por conveniencia?-volvió a replicar Brad gritando como un loco.
-Entonces te encontrarás aquí solo buscando la forma para irte- dijo Josh, alentando a los demás a empezar a caminar.
Se pusieron en marcha Josh, Sandy y Evander mientras que Emily se quedó mirando a Brad por un largo instante y luego lo tomó del brazo, sin decir una palabra, solo mirándolo. Brad miró sus ojos tan llenos de alegría, tan vivos, tan llenos de esperanza y sonrió. Los dos corrieron junto a los otros. Todos se miraron y se sonrieron, incluido Evander, y presintieron que su amistad desde ese momento sería eterna.

(Continuará)

Agustina Galdeano, 2º 2º

sábado, 17 de octubre de 2015

Leyffniss. Capítulo 3. Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición (Segunda Parte)


Cuando llegaron se dieron cuenta de que el hombre les apuntaba a ellos.
-Tranquilo... tranquilo, venimos en paz- dijo Sandy levantando ambas manos.
-¿Quiénes son?- preguntó el hombre con una extraña y encantadora voz.
-Soy Josh, ella es Sandy, él Brad y ella Emily- dijo Josh señalando a cada uno al decir su nombre.
-¿Qué es lo que quieren?- quiso saber el hombre.
-Caímos aquí- se apresuró a decir Emily retorciéndose por el dolor en sus piernas.
El hombre los miró y fijó su vista en Emily. Bajó su arco y lo puso junto con la flecha en el carcaj detrás de su espalda.
-Mi nombre es Evander, aunque muchos me dicen Evan. Soy un elfo, como ya habrán notado...
-¿Cómo cayeron aquí?- preguntó Evander.
-No lo sé, caímos por un agujero enorme que había en un árbol- dijo Brad, algo confundido y prácticamente haciéndose la misma pregunta que Evander.
Emily gimió y cayó al suelo. Ya no podía soportar el dolor en sus piernas.
-¡Emily!- Exclamó Josh- ¿Qué sucede?
-Mis piernas- jadeó Emily y se subió un poco el pantalón para mostrar las quemaduras enormes en sus piernas.
Josh la miró horrorizado y miró a Evander.
-¿Puedes hacer algo?
-Sí, no te preocupes- respondió Evander arrodillándose al lado de Emily y sacando un pequeño frasco con un líquido púrpura de los tantos bolsillos de su pantalón.
-¿Qué es... es... eeso?- tartamudeó Emily, el dolor cada vez aumentaba  más.
-Una poción. No curará del todo las quemaduras pero al menos no sentirás dolor- Evander abrió el frasquito y un pequeño humo púrpura salió de él.
Brad y Sandy miraron, completamente callados. Josh también permanecía callado contemplando las quemaduras en las piernas de Emily.
Evander se acercó un poco más a Emily y le puso un poco del líquido púrpura en la pierna izquierda. Lo hizo despacio ya que vio el dolor en la cara de Emily, pero después de unos minutos se mostró aliviada. Luego vertió el líquido en la pierna derecha de Emily y se quedó arrodillado a su lado.
-¿Sigues sintiendo dolor?- preguntó Evander a Emily después de unos minutos.
-No, me siento mucho mejor. Gracias- respondió Emily aliviada.
-Por nada- dijo Evander-. Te ayudaré a ponerte de pie- extendió una mano.
Emily tomó la mano de Evander fuertemente, y este, con ayuda de Josh, la levantó.
Pero Evander seguía sosteniendo la mano de Emily, observando la mano izquierda de ella. Probablemente observaba el hermoso anillo dorado con piedras azules incrustadas que llevaba puesto Emily.
-¿Pasa algo?- quiso saber Emily al notar que todavía Evander no soltaba sus manos.
Evander la miró por un largo rato y luego la soltó negando con la cabeza. Luego les habló:
-¿Tienen algún parentesco?
Emily y Josh se miraron.
-Emily y yo somos primos- contestó Josh-. Brad y Sandy son amigos nuestros.
-¿Primos?- preguntó Evander acercándose a Josh- ¿Cuál es su apellido?
-Heriworths- dijo Josh con voz temblorosa al observar que Evander se acercaba aún más a él.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Evader logró ver lo que buscaba: el collar de Josh, aquel collar con la piedra azul que su padre le había obsequiado. Luego se alejó un poco y dijo:
-Es un placer conocerlos- e hizo una leve reverencia. Después de levantó, pero antes de que pudiera hablar Brad lo interrumpió:
-¿Puedes llevarnos de vuelta a nuestro mundo?
-¿Cómo sabes que es otro mundo?- se apresuró a decir Sandy.
-¿En dónde estamos?- preguntó Emily con amabiliadad a Evander.
-En los bosques de Leyffnis- contestó Evander.

Agustina Galdeano, 2º 2º


martes, 29 de septiembre de 2015

Leyffniss. Capítulo 3. Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Emily sentía su cuerpo como si le hubieran tirado una carga pesada encima, caía y caía. No se atrevió a abrir los ojos, Temía que pudiera encontrarse con una desagradable visión. No había llegado al piso, pero sentía un aire algo frío y húmedo. Podía escuchar gritar a Josh, Brad y Sandy, sintió algo horrible en su pecho... deseaba haberle hecho caso a Josh. Hasta que finalmente cayó sumergiéndose en lo que parecía ser agua dulce. Con desesperación nadó hacia la superficie. Al llegar miró todo a su alrededor, se encontraba en un lugar extrañamente desconocido; pero no se paró a pensar en eso, buscó a Josh, Sandy y Brad quienes de a poco salían a la superficie.
-Josh... chicos- trató de decir Emily, pero no pudo seguir, algo la empujó nuevamente hacia abajo. Luego sintió que sus piernas ardían, un fuerte ardor que la hizo retorcerse de dolor sin poder salir a la superficie. Al abrir los ojos vio aquella cosa que la tiraba hacia abajo y quedó espantada; era como un cocodrilo inmenso, sus escamas eran de un color verde esmeralda, con unos dientes afiladísimos y unos ojos amarillos, incandescentes. Aquella cosa la tenía sujeta de la ropa.
Cuando ya todo parecía perdido, Josh agarró la mano de Emily y tiró con fuerza de ella, pero no iba a ser tan fácil. El monstruo escupió un líquido ácido que casi le da a Josh, Emily pensó que tal vez fue eso lo que hizo que sus piernas ardieran tanto.
Salieron a la superficie y nadaron tan rápido como pudieron a tierra, que estaba a unos centímetros de ellos, pero el monstruo les seguía dando lucha agarrando esta vez a Sandy. En ese mismo momento alguien salió de la nada y una flecha quedó clavada en un ojo del monstruo, que jadeó y soltó a Sandy bruscamente, volviendo al agua.
Los cuatro nadaron hacia tierra lo más rápido posible por si el monstruo volvía a aparecer.El hombre que los había salvado los esperaba en la orilla, sacando otra de sus flechas, ¿pero por qué?

(Continuará)
Agustina Galdeano, 2º 2º



sábado, 26 de septiembre de 2015

El bosque, Capítulo II, cuarta parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Mientras tanto Josh, Sandy y Brad seguían caminando.
-Josh, ¿quedaron galletas?- preguntó Brad.
-Tendrás que aguantar porque no quedó absolutamente nada- contestó Josh-. Emily preparará galletas con chispas de chocolate, ¿verdad, Lily?- dijo Josh dándose vuelta y riendo.
-¿Emily?- preguntó Brad volteándose- Creí que venía detrás tuyo, Sandy.
-Yo también, Brad- se apresuró a decir Sandy.
-Vayamos a buscarla- gruó Josh soltando la manta.
-Seguro es una de sus bromas- dijo Brad mientras caminaban-. Saben cómo es- se quedó mudo, aguzando el oído.
-Emily- murmuró Josh palideciendo.
Los tres empezaron a correr en dirección al bosque. Los gritos de Emily se iban desvaneciendo de a poco y Josh sentía que se le salía el alma del cuerpo. Entraron al bosque buscando desesperadamente a Emily, qyuien ya tenía la mitad de su cuerpo del otro lado. Josh vio el hueco en el árbol y sus raíces amarrando a Emily, llevándosela. Cuando se acercaron a ella intentaron sacarla de allí. Pero las raíces del árbol de al lado amarraron a Sandy y lo mismo sucedió con Brad y Josh. De pronto se vieron en el gran hueco de aquel árbol y desaparecieron por completo los cuatro, dirigiéndose posiblemente a una aventura.
(Continuará)
Agustina Galdeano

miércoles, 23 de septiembre de 2015

El bosque, Capítulo II, tercera parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


La clase de filosofía ya había finalizado, Emily y Bradley salieron en busca de Josh y Sandy; sus aulas estaban vacías: entraron los dos muy juntos y en medio del aula alguien tapó la boca de Emily: era Josh, bromeando.
-¡Diablos, Josh! -exclamó Emily-. No bromees así conmigo.
-Tranquila, Emily - dijo Josh riéndose-. Solo es una pequeña bromita.
-Pues no me pareció graciosa, señor chistocito -replicó Emily pegándole en el hombro.
-Vamos a casa a buscar el almuerzo, papá debe estar afuera esperándonos -repuso Josh.
Los cuatro se apresuraron hasta la entrada del colegio y entraron en el auto de Jace, el padre de Josh. Buscaron el almuerzo, una pelota de voley y partieron hacia el bosque Thurnia. Al llegar, Josh le dijo a Bradley y Sandy que fueran a buscar un lugar donde sentarse. Llamó a Emily para hablarle sobre algo.
-¿Qué pasa, Josh? -preguntó Emily.
-¿No has notado nada raro hoy? -contestó Josh.
-Pues, un poco, creo. He notado que Traliana estaba muy nerviosa.
-Al igual que papá -afirmó Josh-. Algo está pasando, Emily. Mamá me dijo que cuidara de ti... Tú no me ocultas nada, ¿verdad?
-¿Qué? No, Josh. Yo siempre te cuento todo -dijo Emily algo ofendida.
-Entonces no sé a qué se debe todo ese cariño y misterio -dijo Josh, encogiéndose de hombros.
-Tal vez solo es aprecio y nervios a la vez -se apresuró a decir Emily, confundida.
-Quizás.
Fueron a buscar a Sandy y a Bradley que ya estaban sacando una manta y una canasta que llevaba el almuerzo. Era un lugar bastante raro, pero muy lindo. Alejado de la ciudad, era silencioso y muy verde. Había un hermoso prado de flores, algún que otro árbol y mucho pasto. Lo único que arruinaba el día era el clima sumamente helado.
Después de que terminaron de almorzar se pusieron jugaron un partido de voley: Josh con Brad y Emily con Sandy. La pelota iba rápidamente hacia Emily y ella con un gran golpe de abajo hizo que la pelota se elevara aún más y se perdiera de su vista.
-¡Ganamos!- exclamó Josh dándose aires y chocando las manos con Brad.
-No me digas- dijo Emily con sarcasmo.
-Está contento porque es la primera vez que me gana- murmuró Sandy a Emily.
-Deja que disfrute, no le va a durar demasiado- dijo Emily irguiéndose.
-Creo que deberían ir a buscar la pelota- se apresuró a decir Bradley.
-¿por qué no van ustedes?- replicó Emily. Se quedó mirándolos. Josh se encogió de hombros sin darle mucha importancia- Está bien iré yo.
-eres tan buena, Emily- dijo Josh sonriendo.
Al escuchar eso Emily sonrió y giró sus ojos. Iba mirando en distintas direcciones buscando la pelota. Se preguntaba por qué hacía tanto frío, mientras miraba aquellos árboles sin hojas, aquellas hojas marchitas.
Sintió ruidos de pisadas detrás de ella y pensó que era una de las bromas de Josh.
-¡Ya los escuché!- gritó Emily dándose vuelta, pero no había nadie- Chicos, ya los escuché, salgan.
-Solo queríamos acompañarte- dijo Sandy saliendo detrás de un árbol que estaba frente a Emily.
Emily se dio vuelta sobresaltada.
-¡Sandy! ¿Cómo llegaste a ese árbol?- inquierió Emily.
-Magia- contestó Sandy riéndose.
-¡Qué frío hace!- dijo Josh frotándose las manos.
-Lo sé solo a ti se te ocurre salir con este clima- dijo Sandy ayudando a Brad a sacarse unas ramitas de su ropa.
-Solo a ustedes se les ocurre aceptar- respondió Josh.
-Tiene razón- dijo Emily riéndose.
Siguieron caminando, discutiendo sobre quién tenía la culpa de estar en es lugar. El atardecer se estaba acercando y ellos todavía buscaban la pelota. Estaban llegando a la orilla de un bosque cuando Josh dijo:
-Bueno, creo que perdimos una pelota. Vamos a casa.
-Podría haber caído en ese bosque- indicó Emily acercándose.
-No, Emily- dijo Bradley agarrándola del brazo.
-¿Qué cosa?- preguntó Emily mirándolo confundida.
-No entres-dijo Sandy-. Han pasado cosas muy raras en ese bosque.
-¿Qué cosas?- inquirió Emily.
-Hay personas que han entrado y nunca más han vuelto... solo una persona volvió.
-¿Quién?- preguntó Emily, interesándose cada vez más en el tema.
-Ross Wilson, un gran hombre.
-Fue hace mucho tiempo en un día de verano. Ross siempre se sentaba bajo un árbol situado no muy lejos de aquí. Se la pasaba en este lugar. Se dice que había encontrado una mariposa muy extraña y pasaba la mayoría del tiempo en ese lugar para observarla. Un día decidió seguirla, él dijo que lo llevaría donde hubiera más de esas mariposas.
-Era como si lo hubiera hipnotizado, dijo él, y la siguió. Entró en ese bosque y no volvió más.
-Después de algunos años sí volvió. Dijo que había estado en otro mundo muy distinto al de nosotros.
-¿Y qué sucedió después?- inquirió Emily.
-Toda la gente lo tomó como un loco. Ross volvió a aquel otro mundo, como decía él y al poco tiempo su hijo también desapareció. Muchos los buscaron... pero algunos no volvieron. Ya nadie se atreve a entrar, auque algunos simplemente no encuentran nada.
-¡Qué extraño... y a la vez tan genial!- dijo Emily con la mirada perdida y una amplia sonrisa.
-Conozco esa sonrisa y esa mirada de muchos pensamientos- dijo Josh mirándola fijamente-. ¿Qué tramas?
-¡Tengamos una aventura!- exclamó Emily.
-¿Estás loca?-dijo Brad.
-¡Ay,vamos! No me digan que ninguno de ustedes tiene curiosidad de lo que hay dentro de ese bosque.
-Sinceramente, yo sí- dijo Sandy mirando a Josh-. Tengo mucha curiosidad sobre ese bosque. Quiero entrar al menos para comprobar si hay alguna cosa extraña en ese lugar.
-Yo creo que debemos irnos a casa. Está anocheciendo- contestó Josh cruzándose de brazos.
-Emily... a mí me da mucha curiosidad, pero creo que Josh tiene mucha razón... debemos irnos.
-Pero, Sandy... chicos, por favor...
-Vamos, Emily- se apresuró a decir Josh.
Mientras Sandy, Josh y Brad se iban alejando del bosque, Emily se quedó mirando aquel lugar, preguntándose si la historia podría ser realmente cierta, imaginándose aquel otro mundo, hasta que cayó en la realidad cuando vio a una hermosa mariposa. Estaba posada en un árbol dentro del bosque. Emily, sin pensarlo dos veces, entró en el bosque para observar a aquella extraña mariposa. Era de color turquesa, en sus pequeñas alas tenía unas extrañas figuras de color verde... eran realmente hipnotizantes.
Era una sensación extrañamente rara estar ahí dentro, había algo realmente raro, como si el clima se hubiera modificado de repente, como si el sol no tuviera miedo de salir, como si estuviera entrando en otro mundo.
Aquella hermosa mariposa se había posado sobre uno de los árboles más grandes y Emily se acercó, mirándola fijamente, hasta que se metió en un pequeño hueco y desapareció. Emily contempló el árbol por algunos segundos, hasta que sintió que sus pies eran succionados, su cuerpo se volvió pesado y el suelo se movía tremendamente. Empezó a retroceder, tratando de escapar, pero parecía que sus pies estuvieran atados al suelo. Emily volvió a mirar al árbol: se le estaba formando un hueco enorme en el centro. El suelo todavía temblaba estrepitosamente.
-¡Josh!- exclamo- ¡Chicos, au...auxilio!- gritó Emily tratando de liberarse de las raíces de aquel árbol que intentaban llevársela.

(Continuará)
Agustina Galdeano, 2º 2º

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Me verás morir


Caminarás por la playa buscando paz
contemplarás el paisaje perfecto,
verás algo a la distancia
y te acercarás.

Ahí estaré.

Quedarás perplejo,
imaginarás cosas similares,
observarás mi rostro,
soñarás con salvarme,
gritarás por ayuda,
llegarás tarde para llorar
y sin darte cuenta
me verás morir en tus ojos
me verás irme con el agua.

Sentirás cómo tu sombra se va conmigo,
cómo tu sol se apaga en mis ojos,
cómo tu vida se queda sin color
simplemente porque me habrás visto morir
en tus ojos, me habrás visto.

¿Qué pasará cuando veas a los demás?
¿Qué sentirás al ver la muerte?

¿Qué harás?

Emiliano Padilla, 5º PBS

martes, 8 de septiembre de 2015

La primera noche



Frío ingrato
dejaste tanta niebla tras sus pasos
pasos que marcaron el camino,
un camino donde la soledad
es su única compañera.

El animal no dejaba de herirla,
usaba su lengua como una espada
marcando palabras de despedida
¿Quién diría que ella comprendía
su frustración.

Fue la primera noche de esa
fría aventura,
ambos buscaron la forma
de atrapar la lluvia
que los empapaba de enojo y rencor.

No pensaron que a pesar
de la tormenta
despertarían juntos,
abrazados y enamorados
en la misma cama.

Emiliano Padilla, 5º PBS

lunes, 7 de septiembre de 2015

Enfrentados



Mis pesadillas forjan
el miedo
y no se muestran.

Mis sueños forjan
tu sonrisa
y solo te veo.

Escribo para buscarte
en mi imaginación,
hacerte real en el papel.

Enfrentan a la realidad
las pesadillas de tus palabras.

Emiliano Padilla, 5º PBS

viernes, 7 de agosto de 2015

El bosque, Capítulo II, segunda parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Ya eran las 8:00 y Josh, Emily y Susan ya se estaban abrigando, el autobús llegaría en unos minutos.
-Oh, no- dijo Josh revisando su mochila -, olvidé algo- subió corriendo a su habitación.
-Típico de Josh, ¡siempre olvida algo!- exclamó Emily levantando las cejas y riendo.
-Recuerdo cuando me olvidó en el centro comercial- dijo Susan.
-¡Dos horas buscándote!- exclamó Emily riéndose-, por suerte te encontré mucho antes.
-Ya llegó el autobús- dijo Traliana sacando la cabeza por la ventana al escuchar la bocina del autobús.
Uno a uno los niños iban saliendo y Traliana iba despidiéndose de ellos con un cálido beso en la frente como siempre hacía. Cuando llegó a Josh, fue el saludo más extraño que su madre le había dado en toda su vida. Primero lo abrazó más fuerte que de costumbre, luego lo besó en la frente, lo miró y le dijo unas pequeñas palabras que a Josh le causaron cierta inquietud: "Mucho cuidado. Cuida de tu prima y de tu hermana. Te amo". Aquellas palabras dejaron una extraña sensación en Josh, auque se dijo que tal vez era el viento helado de aquella mañana.
Ya estaban en el colegio, Josh se dirigió a hablar con Sandy y Emily con Bradley: su mejor amigo: claramente, después de su primo.
Bradley era un chico alto, con algunos rizos, piel morena y cabello castaño. Su personalidad no era lo que se define como "perfecta", desde luego, nadie lo es. Pero el punto es que a Emily le molestaban ciertas actitudes que solía tener él. Emily se acordó de lo que había hablado con Josh y se dirigió a Brad que permanecía inmóvil, sentado, y con sus ojos fijados en un libro.
-¡Hola, Brad!- saludó Emily sentándose a su lado.
-¡Hey, Emily!- exclamó Brad -. ¡Hola!
-¿Qué lees Brad?- preguntó ella mirándolo con curiosidad.
-Em, nada- respondió Bradley guardando el inmenso libro en su mochila y levantándose.
-Déjame adivinar, olvidaste estudiar-dijo Emily levantando las cejas.
-¡Claro que no!- respondió Brad.
-Ok, claro Brad. Oye, ¿hoy tienes que hacer algo?- preguntó Emily acomodando su mochila.
-No Lily, ¿por qué preguntas?
-Josh nos invitó a jugar al voley después del colegio, cerca del bosque Thurnia- decía Emily ayudando a Bradley a ponerse de pie.
-Me encantaría, Lily- dijo sonriendo Brad.
-Bien, a la salida iremos a casa a buscarel almuerzo para todos.
-Ok, llamaré a mi madre y le avisaré- respondió Bradley.
-Tenemos que apurarnos o llegaremos tarde a Biología.- Dijo Emily a Brad mientras lo agarraba de su brazo.
(Continuará)
Agustina Galdeano, 2º 2º

jueves, 23 de julio de 2015

El bosque, Capítulo II, primera parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


Desde aquel momento los dos se trataron bien y con el tiempo Josh se dio cuenta de que Emily se había vuelto su mejor amiga. Los dos se cambiaron y bajaron para desayunar. En el comedor había un reloj gigante en la pared, Emily lo miró confundida, el reloj marcaba las 7:12, luego miró su celular y marcaba la misma hora.
-Josh, creo que nos levantamos más temprano- dijo Emily mostrándole la hora en su celular a Josh.
-¡Oh, rayos!- exclamó Josh- Mi reloj estaba adentado- dijo enojado aunque con un poco de tristeza.
-Ya estamos aquí, así que desayunemos, Traliana ya se levantará- decía Emily mientras sacaba cosas para desayunar y las ponía en la mesa.
-Tienes razón- admitió-. Mamá pensará que me siento mal.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Emily.
-Porque es la primera vez que me levanto temprano- rió Josh sentándose frente a Emily.
-Es cierto, pensará que le pedirás algo- rió Emily añadiendo azúcar al té.
-Lily, ¿hoy estás ocupada?- preguntó Josh mientras untaba mermelada en su tostada.
-No, solo tengo una hora extra de filosofía. Estoy libre- dijo Emily mirando a Josh extrañada-. ¿Por qué preguntas?
-Porque invité a Sandy a jugar voley cerca del bosque Thurnia. Vendremos a casa a buscar el almuerzo y nos iremos. ¿Te unes?- preguntó Josh emocionado - Si quieres invitas a Brad.
-Sí, creo que sería genial- respondió Emily con entusiasmo-. Dime qué hora es.
-Son las 7:20, mamá ya se levantará. Pásame una tostada- dijo Josh señalando el plato de tostadas en el otro extremo de la mesa.
-Sí- respondió pasándole el plato.
Bajando la escalera estaba Susan, frotándose los ojos, detrás de ella estaba Traliana sosteniéndola porque Susan aún seguía algo dormida. Cuando Traliana vio a Josh en la mesa se sorprendió tanto que la mochila de Susan se le escurrió entre las manos, Josh se empezó a reír de la cara de su madre.
-Esto no lo puedo creer- dijo Traliana boquiabierta.
-¿Qué cosa, mamá?- preguntó Josh riéndose.
-¡Estás levantado!- exclamó Traliana -, y son las 7:25, es increíble. ¿Qué te pasó, cariño?
-Nada, mamá, sólo quería levantarme temprano, eso es todo- respondió Josh encogiéndose de hombros y aguantando la risa.
Traliana miró a Emily levantando las cejas en señal de pregunta.
-No, tía. Su reloj estaba adelantado- dijo Emily y le sacó la lengua a Josh.
Susan se sentó a desayunar mientras su madre la peinaba. Emily y Josh levantaron sus tazas, fueron a lavar sus dientes y a peinarse.
Ya estaban listos. Eran las 7:45. Emily estaba jugando con Susan al ajedrez y Josh veían televisión muy tranquilo; su madre los observaba, parecía muy preocupada por algo, se veía nerviosa y muy alterada. Salió a sacar la basura, hacía más frío que los otros días, ella pensó en la posibilidad de que llegaría a nevar; miró el cielo: era profundamente azul claro y el brillo de las estrellas se iba desvaneciendo. Cuando su madre entró, Josh la observó con detenimiento y le preguntó si algo ocurría; ella, distraída, le dijo que no. Josh no le creyó, sabía que era mentira porque su madre no actuaba de esa forma así como así, pero no siguió preguntando.

Agustina Galdeano, 2º 2º

jueves, 16 de julio de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, sexta parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


-Trato de hacerte feliz- respondió Emily.
-¿De qué hablás?- preguntó confundido.
-Sé que me odias, Josh. ¿Para qué esperar a mi tía si puedo irme ahora?- Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Josh miró para abajo. ¿Cómo se había enterado de eso?
-Yo...- se quedó mudo.
-No hace falta.
-No lo hagas. Te prometo que cambiaré si prometes no irte- dijo con voz entrecortada.
-¿De qué vale? me seguirás odiando- dio la vuelta pero Josh la volvió a detener.
-¡Escúchame! Emily, cuando te vi en el piso con sangre, de veras me asustaste; no porque temí que mamá me regañaría. ¡No! Lo hice porque me encariñé, aunque no lo creas, y bueno... verte así, me hizo mal- bajó la cabeza.
-¿Hablas en serio?- preguntó aún llorando.
-Sí- sonrió Josh-. ¿Y bien? ¿Lo prometes?- preguntó Josh secando las lágrimas de Emily.
-Te lo prometo, Josh.

Agustina Galdeano, 2º 2º

viernes, 10 de julio de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, quinta parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Sonó a las 7:45, como siempre, para ir al colegio. Sobresaltados, Josh y Emily se despertaron, él no lo pudo evitar y rompió en carcajadas, Emily lo miró y comenzó a reír igual que Josh. Ella le tiró una almohada en la cara y este cayó de su cama aún riendo, Emily, riéndose, lo fue a ver, ella extendió su mano para ayudarlo a levantarse. Josh la agarró y tiró de ella, los dos quedaron en el suelo, retorciéndose de la risa.
Sin imaginarlo Josh llegó a la conclusión de que Emily, su prima, era ahora su mejor amiga. Pero... ¿desde cuándo era así?¿Cómo hizo Josh para no irse de su casa por la presencia de Emily? Todo comenzó dos semanas después de la llegada de su prima.
Ellos ya estaban en el colegio. Emily siempre se sentaba sola en la cafetería ya que sabía que Sandy la odiaba tanto como Josh. Llevaba un libro que se llamaba "Animales fantásticos y dónde encontrarlos" y también una bandeja con un vaso de jugo y unas tostadas, con un pequeño frasco de mermelada, por supuesto ella nunca se hubiera imaginado lo que sucedería en unos instantes. Alguien le puso el pie y ella no pudo evitar la caída.
El vaso se rompió en mil pedazos, sus cristales volaron por todas partes. Toda la cafetería comenzó a reír, sin importarle el estado en que se encontraba Emily. Sin embargo, Josh y Sandy corrieron preocupados hacia ella. Emily estaba boca arriba, respirando hondo, con todo el jugo derramado. Josh casi se desmaya cuando la vio: tenía un corte algo grande en la frente.
-¡Ve por la dierectora!- gritó dirigiéndose a Sandy -. ¡Rápido!- gritó con desesperación.
-¿Mi libro se mojó?- preguntó Emily.
-No- respondió Josh.
-Que bueno. Si no te hubiera obligado a comprarme otro- bromeó Emily.
Josh sonrió débilmente.
Después de todo ese desastre ya era la hora de dormir. Josh estaba molesto otra vez con Emily, lo habían regañado por no cuidar a su prima.
Estaba intentando dormirse, cuando oyó un ruido, un pequeño ruido. Alguien cerraba lentamente la puerta. Se dio vuelta y miró de reojo, la cama de Emily estaba vacía. El reloj marcaba las 2:30 de la mañana ¿Emily estaba huyendo de su casa? Se levantó, se puso un pantalón que encontró a su alcance. Vio a su prima dirigiéndose a la puerta, bajó a máxima velocidad, la tomó de su brazo. Ella se dio vuelta y lo miró fijamente.
-¿Qué demonios crees que haces?- susurró Josh molesto

(Continuará)
Agustina Galdeano, 2º 2º

jueves, 2 de julio de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, cuarta parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

-Aristóteles, gran filósofo griego del siglo IV a.C., consideraba que hay cuatro principios fundamentales: agua, tierra, aire y fuego. Desde entonces -interrumpió el timbre-. Bien, ya pueden irse. Para mañana quiero un resumen del "concepto de elemento químico. Diferencia con los elementos aristotélicos".
Josh suspiró aliviado, el timbre lo había salvado de una de esas explicaciones infinitas del profesor de biología.
-Tengo que ir a buscar a Susa, ¿vienes conmigo?- le preguntó a Sandy.
-Sí, después de todo nos vamos juntos.
-Ah, casi me olvidaba- dijo Josh sacando un papel de su mochila -. Mi mamá dice que le des esto a tu papá.
-¿Qué es?- preguntó mirándolo.
-Ni idea- respondió Josh.
Llegaron a la sala de Susan, Josh golpeó la puerta suavemente y una maestra le abrió.
-¿El hermano de Susan?- preguntó.
-Así es- respondió Josh.
La maestra la llamó y ella ya estaba lista, venía saltando con sus dos colitas en el aire, la maestra le dio un beso en la frente y se despidió de la dulce pequeña.
-Hola Susan- la saludó Sandy.
-Hola respondió.
Los tres iban caminando por los pasillos del colegio, hablando de sus labores y quejándose de los deberes que tendrían que hacer al llegar a casa. Sin embargo, Josh sabía que además de tener que hacer la pila de tarea que le habían dado también tendría que actuar de manera agradable cuando le dieran la bienvenida a su prima, no sabía por cuánto tiempo debería soportarlo, pero lo atemorizaba la idea de solo pensar que se quedaría toda su vida con él. Ya habían subido al autobús. En definitiva, no quería llegar a su casa. No quería empezar con la pesadilla, no quería ver a su prima. Él no sabía por qué pensaba eso, pero sentía odio por ella, un odio confuso. Faltaban siete cuadras para llegar.
Echó un bufido. Odiaba la idea de tener a una chica en su casa por quién sabe cuánto tiempo. Pero él le había prometido a su madre que se comportaría con su prima, así que debía hacerlo.
Dos cuadras. Ya casi llegaban. Sandy lo miraba, lo veía mal, enojado, y le hizo señas para que se calmara, sentía que en cualquier momento su amigo explotaría. Y su pesadilla estaba por llegar: ya estaban en casa.
Se despidió de Sandy, el cual le dijo: <Suerte amigo> y luego bajaron.
El auto de su padre estaba allí, sospechó por un momento pero luego pensó que tal vez todavía no la había ido a buscar al aeropuerto. Siguió en camino y paró. ¿Era él o había escuchado la voz de una extraña? Siguió, imaginándose lo que ocurriría al cruzar la puerta.
La abrió y... allí estaba, frente a él su pesadilla.
-¡Josh, Susan!- exclamó su padre alegrándose de verlos-. Les presento a su prima, Emily- dijo con una amplia sonrisa señalando a la chica.
Ella sonrió. Era como su madre la había descripto, pelo castaño, ojos verdes, altura igual a la de Josh.
Susan fue la que la saludó primero, recibiéndola como si fuera su amiga de la vida, abrazándola. Sus padres la miraban con una gran sonrisa. James miró a Josh y lo alentó a que saludara a su prima. Él redondeó sus ojos y luego mostró una sonrisa forzada y la saludó, amablemente se ofreció a subir las maletas a su habitación, ella aceptó y les agradeció a James y a Joshpor ayudarla.
Ya era la hora del almuerzo y estaban todos en la mesa.
-Gracias en verdad a todos por recibirme en su casa. Espero que no sea una molestia- dijo Emily mirando a James y a Traliana.
-¡Oh, no, claro que no! Eres bienvenida cuando quieras- dijo James, mientras Traliana asentía con la cabeza sonriéndole.
-Mi tía llegará pronto de Inglaterra a buscarme.
Al escuchar esto Josh sonrió para sus adentros. Al menos ahora sabía que no se quedaría para siempre.
-Emily, puedes estar segura de que te puedes quedar, no hay problema- aseguró Traliana.
-No lo sé. No quiero hacérselas difíciles. Además tendería que preguntárselo a mi tía.
-¡Claro que no!- exclamó James- Sería un gusto que te quedaras, Emily.
-Está bien, veré lo que haré- sonrió.
Luego fueron a mostrarle el lugar a Emily: museos, parques, centros comerciales, etc.
Agustina Galdeano, 2º 2º




jueves, 11 de junio de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, tercera parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Treinta minutos después ya estaban en el colegio, bajaron del autobús y mientras iban caminando, Josh le dijo a su hermana:
-Hoy te retiraré temprano, así que como a las 12:30 hs prepara tus cosas porque iré por ti.
-Está bien- dijo Susan y se fue a donde estaban sus amigas saltando.
Josh siguió caminando hasta llegar a su casillero. Miraba todos esos rostros cansados y de mal humor, arrastrando sus mochilas de lo pesadas que estaban. Llegó a su casillero, introduciendo su contraseña lo abrió y guardó dos de sus libros allí, no los necesitaría ese día, ya que tenía solo Biología, Álgebra y Filosofía. Lo cerró y vio a la chica a la que pertenecía el casillero contiguo al suyo. Era la chica de la que Josh estuvo enamorado por más de tres años, pero ella nunca le había prestado atención. Él sostuvo la mirada de ella, pelo lacio oscuro, perfecto cuerpo, elegantemente vestida, sus labio pintados de un tono rosa claro. Ella se dio cuenta de que él la miraba, sin embargo lo ignoró y siguió adelante. La vio alejarse y una mano se posó en su hombro, detrás de él, se dio vuelta y allí estaba su mejor amigo: Sandy.
-No quiero ser negativo, pero eso es algo imposible- dijo Sandy a Josh.
-Gracias- dijo con sarcasmo-. Sandy, Dove ne gusta desde hace tres años.
-Y en esos tres años no te has atrevido ni a saludarla- replicó con una mueca.
-No puedo, tienes que entenderlo. Ella es mucho como para mí- agregó.
-En eso estás equivocado, mi amigo. Tú eres demasiado para esa ingenua sin cerebro- dijo Sandy agarrando el brazo de su amigo para que caminara.
-¿Por qué lo dices?- preguntó confundido.
-Porque tú eres inteligente y tienes sentimientos, es algo que esa... no conoce- comentó Sandy.
-Gracias, pero aún no entiendo el trato ese hacia ella.
-Josh, conozco a Dove y, créeme, no es para ti. Se cree la única en el mundo, es insoportable. Tal vez deberías olvidarte ya de ella y buscar a alguien que sí te merezca.
-Tal vez tengas razón, tal vez sea tiempo de pasar a una nueva etapa- pensó Josh -, ¿y tú?
-¿Yo qué- preguntó Sandy confundido.
-¿No estás interesado en nadie?- preguntó burlonamente.
-No. No me llama la atención ninguna. Todavía estoy esperando un sapo- bromeó Sandy.
-A veces me pregunto cómo es que sigo siendo tu amigo.
-Porque no podrías vivir sin mí, querido hijo- dijo Sandy riéndose con Josh.
Su amistad era algo fuerte, eran inseparables, siempre se divertían con sus travesuras.
Sandy era rubio, tenía ojos color café y era de mediana altura igual que Josh.
Josh sentía mucha necesidad de contarle a su mejor amigo sobre la llegada de su prima. No se contuvo y lo hizo, contando también el relato de su madre acerca de James y Raymond; su amigo lo miraba sorprendido y escuchaba atento cada palabra que decía Josh.
Parecía estupefacto y luego rompió el silencio y se puso en el lugar de su amigo:
-¡Qué molestia! Si es linda ya sabes a quién presentársela.
Los dos rieron y siguieron hablando hasta llegar a la clase de filosofía.
Agustina Galdeano, 2º 2º

lunes, 8 de junio de 2015

Felicidad ciega


Viejo reflejo
Te has echado a volar
Y este sabor a melancolía
 Que desayuno todos los días

Ya no es la misma mirada
La que reflejo
No son las mismas estrellas
Las que intento alcanzar

Tengo miedo de perder mi luz,
apagar mi sonrisa
No me quiero despedir
Me abrazo a esa muñeca vieja

Envenena ser realista
Detesto pisar tierra
Extraño la ignorancia
Que me brindaba la felicidad ciega

Ailín Varela, exalumna

jueves, 28 de mayo de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, segunda parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


-Josh, tu prima llegará al mediodía, justo para almorzar, ¿sí? Quiero que todo esté en su lugar -decía Traliana, limpiando la cocina-. Susan hoy tenía una materia extra, pero ya avisé a su profesora que faltará, por favor acuérdate de retirarla cando salgas.
-De acuerdo -respondió Josh, levantándose de su silla.
-Ah, y me olvidaba, ¿puedes darle esto a Sandy? -dijo entregándole un papel-. Es para su padre.
-Claro, yo se lo daré. ¿Algo más? -preguntó con sarcasmo.
-No, gracias hijo.
En siete minutos Josh ya estaba listo para irse al colegio. Se escuchó una bocina sonando: era el autobús. Traliana abrió la puerta, se despidió de Susan y luego de Josh.

Continuará.
Agustina Galdeano, 2º 2º

martes, 26 de mayo de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, Primera parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


7:45 pm. Josh se levantó y se preparó para el colegio. Bajó para desayunar; su hermana estaba sentada en una silla untando mermelada en su tostada mientras su madre la peinaba. Josh se sentó, mojó sus voluptuosos labios en la chocolatada caliente que había preparado él mismo. Despreocupado, comía tranquilo sin ninguna interrupción de su madre para que se apurara. Él ya sabía que ese día iba a ser importante, especialmente para sus padres que estaban ansiosos por la llegada de aquella desconocida.
Su madre terminó de peinar a Susan y empezó a guardar las cosas que había sobre la mesa. Josh veía a su madre más apurada que de costumbre y sabía que en cualquier momento hablaría con él respecto a lo de su prima.
(Continuará...)
Agustina Galdeano , 2º2º 

miércoles, 20 de mayo de 2015


Verde oscuro tu vestido de baile
mis ojos titilan al ver qué hace.

Sonata perfecta en tus palabras,
ya casi no puedo escucharlas.

Noche de luces apagadas,
noche de verte a los ojos,
sigo siendo yo el que se pierde
en tus paisajes de tinta.

Palabras perfectas a medida,
siendo tú mi musa me lastimas.

Yendo de prisa lo arruinas.

Llevo un abrazo en mi mochila
porque las noches son frías,
tu libro viejo me abriga,
textos y textos nos obligan
 a buscar algunas fotografías.

Emiliano Padilla, 5º PBS

lunes, 20 de abril de 2015

En el pasado yo no me quería
era un esclavo de la sociedad,
de sus palabras, pensamientos, miradas
fingía que sus insultos no me afectaban
pero por dentro me quería morir
no me gustaba mi reflejo.

Cansado de vivir así me decidí a cambiar
no por los demás, sino por mí
quería que mi reflejo me gustara
como todo en la vida no siempre va a ser fácil
tuve que aprender a quererme, aceptar mi reflejo.

No voy a negar que me importa la opinión de los demás
porque estaría mintiendo
pero sí aprendí que no hay que perder tiempo
sintiéndose mal con nuestro reflejo
hay que pararse frente al espejo y amarse.

Me costó creer este hermoso presente
logré salir de ese vacío en el que vivía
hoy veo mi reflejo y me gusta lo que veo
hoy despierto con ganas de verlo.

La sociedad nos va a mostrar que no podemos
pero con esfuerzo llegaremos a nuestros sueños
Tengo que ser yo y no importa la opinión
lo que puedan decir los demás de mí.
Gabriel Valdivia, 4º EGO

jueves, 16 de abril de 2015

Cuando ya no sepas qué decir


Cuando te quiten los recuerdos
volverán tus sueños
cuando pierdas lo dolido
quedarán las marcas en tu piel.

Cuando no aprendas de ellos
aprenderán tus palabras
cuando no quede en tu memoria
quedaré en las historias.

Y que sobren los que gritan
si te hablan al oído
o te seducen en tu papel.
Si no quieres saber
abrí esa puerta otra vez.

Cuando por frío te hayan cerrado las puertas
no termines bebiendo de ese vino
Cuando ya no sepas qué decir
No quieras olvidar
ni encontrar algún final.
Emiliano Padilla, 5º PBS

miércoles, 15 de abril de 2015

Entre la nieve y la suerte


Apenas hemos hablado
Nunca pensé que podría olvidar
En una canción me di cuenta
de mi posición

Si no sé que he amado tanto
como los días soleados
Ignorarás el por qué de tanta suerte.

Si no lo pensamos
Si solo nos hundimos en estos cuadros
entre las preguntas y respuestas
entre la nieve y la suerte
entre vos y yo
entre la nieve y la suerte
solo es cuestión de verte
Emiliano Padilla, 5º PBS 

lunes, 12 de enero de 2015

La primera caricia del dolor


                Tu primera caricias, los primeros besos, son los recuerdos que vienen a mi mente cuando lo veo venir.
                Ahora solo quiero escapar de ellos, porque cada vez que los repites es solo para calmarme, aunque para ser sinceros de nada sirven. O solo es una escusa que te inventas para poder alivianar la carga de tus actos, un auto consuelo barato que tedas para así poder hacer de frente a mis penas.
YO SOY LA VICTIMA, no tú. Tú deberías estar suplicando piedad no yo.
Te acuerdas del primer golpe, en algún momento de tu miserable vida te detuviste a pensar que paso por mi mente que fue lo que sentí, cuanto me heriste. Pero que tonta soy, nunca en la vida por tu pequeño cerebro podría pasar tal pensamiento, solo eres un Homo sapiens, solo te guías por la fuerza bruta, parece que no naciste con la capacidad de razonar, animal. Perdón no debería llamarte así estaría insultando a los pobres animales que no tienen la culpa de tu existencia.
Lo sé lo sé, no comprendes ni una palabra de lo que digo, demasiada formalidad para que entiendas. Estos tipos de insultos no sirven contigo, tengo que llamarte hijo de puta, conchudo de mierda, mal parido, para que puedas comprender la furia que hay dentro de mí. La bronca que te tengo, al odio que nace en mí cada vez que veo o recuerdo tu rostro.
Es gracioso ¿no? Porque sé que si te dijese esto en la cara solo responderías con un puñetazo, COBARDE no eres capaz de juntar dos palabras e insultarme, no todo se resuelve a la fuerza contigo.
Finalmente abrí mis ojos y me di cuenta de lo tan bajo que caí al pensar que me amabas. He descubierto que la verdadera tonta soy yo. No logro comprender por qué no lo vi antes, por qué me dejaba maltratar, por qué caí tan bajo, si así no soy yo.
Cada vez que miro el pasado no puedo encontrar donde me equivoqué donde metí la pata, todo el puto mundo me decía que no, que no eras fiable, que eras violento, que eras un idiota que no sabe razonar.  Y yo como estúpida te defendí, dije que no que no eras así, pensé que era la única que te comprendía, que ciega, Dios. Te defendí, Dios sabe cuántas veces te defendí y para qué. Gaste tiempo de mi vida en vano. Solo por ti, solo porque pensé que me amabas y yo te amaba. La estúpida te amaba.
Abandoné sueños, metas, objetivos solo para seguir un hombre, y en toda mi adolescencia juré que nunca en mi vida cometería un hecho tan atroz, y lo hice. Que diría mi yo joven, se avergonzaría de la mujer que era.
No importa ya cometí el crimen de poner en primer lugar a un hombre que a mí, aguas pasada, volviendo al punto.
Espero que no haya otra mujer que caiga en tus redes, te deseo las peores de las suertes, te deseo lo peor. Si fuera como tú diría algo así, pero para que veas que nunca volveré a rebajarme a tu nivel te digo esto. QUE DIOS BENDIGA TU CAMINO Y OJALÁ QUE TU MISERABLE VIDA VALGA LA PENA ALGÚN DÍA.
Me niego a continuar con esta vida, me niego a ser tu esclava y por eso me marcho.
Ailín Varela, promoción 2014