dejaste tanta niebla tras sus pasos
pasos que marcaron el camino,
un camino donde la soledad
es su única compañera.
El animal no dejaba de herirla,
usaba su lengua como una espada
marcando palabras de despedida
¿Quién diría que ella comprendía
su frustración.
Fue la primera noche de esa
fría aventura,
ambos buscaron la forma
de atrapar la lluvia
que los empapaba de enojo y rencor.
No pensaron que a pesar
de la tormenta
despertarían juntos,
abrazados y enamorados
en la misma cama.
Emiliano Padilla, 5º PBS

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