La clase de filosofía ya había finalizado, Emily y Bradley salieron en busca de Josh y Sandy; sus aulas estaban vacías: entraron los dos muy juntos y en medio del aula alguien tapó la boca de Emily: era Josh, bromeando.
-¡Diablos, Josh! -exclamó Emily-. No bromees así conmigo.
-Tranquila, Emily - dijo Josh riéndose-. Solo es una pequeña bromita.
-Pues no me pareció graciosa, señor chistocito -replicó Emily pegándole en el hombro.
-Vamos a casa a buscar el almuerzo, papá debe estar afuera esperándonos -repuso Josh.
Los cuatro se apresuraron hasta la entrada del colegio y entraron en el auto de Jace, el padre de Josh. Buscaron el almuerzo, una pelota de voley y partieron hacia el bosque Thurnia. Al llegar, Josh le dijo a Bradley y Sandy que fueran a buscar un lugar donde sentarse. Llamó a Emily para hablarle sobre algo.
-¿Qué pasa, Josh? -preguntó Emily.
-¿No has notado nada raro hoy? -contestó Josh.
-Pues, un poco, creo. He notado que Traliana estaba muy nerviosa.
-Al igual que papá -afirmó Josh-. Algo está pasando, Emily. Mamá me dijo que cuidara de ti... Tú no me ocultas nada, ¿verdad?
-¿Qué? No, Josh. Yo siempre te cuento todo -dijo Emily algo ofendida.
-Entonces no sé a qué se debe todo ese cariño y misterio -dijo Josh, encogiéndose de hombros.
-Tal vez solo es aprecio y nervios a la vez -se apresuró a decir Emily, confundida.
-Quizás.
Fueron a buscar a Sandy y a Bradley que ya estaban sacando una manta y una canasta que llevaba el almuerzo. Era un lugar bastante raro, pero muy lindo. Alejado de la ciudad, era silencioso y muy verde. Había un hermoso prado de flores, algún que otro árbol y mucho pasto. Lo único que arruinaba el día era el clima sumamente helado.
Después de que terminaron de almorzar se pusieron jugaron un partido de voley: Josh con Brad y Emily con Sandy. La pelota iba rápidamente hacia Emily y ella con un gran golpe de abajo hizo que la pelota se elevara aún más y se perdiera de su vista.
-¡Ganamos!- exclamó Josh dándose aires y chocando las manos con Brad.
-No me digas- dijo Emily con sarcasmo.
-Está contento porque es la primera vez que me gana- murmuró Sandy a Emily.
-Deja que disfrute, no le va a durar demasiado- dijo Emily irguiéndose.
-Creo que deberían ir a buscar la pelota- se apresuró a decir Bradley.
-¿por qué no van ustedes?- replicó Emily. Se quedó mirándolos. Josh se encogió de hombros sin darle mucha importancia- Está bien iré yo.
-eres tan buena, Emily- dijo Josh sonriendo.
Al escuchar eso Emily sonrió y giró sus ojos. Iba mirando en distintas direcciones buscando la pelota. Se preguntaba por qué hacía tanto frío, mientras miraba aquellos árboles sin hojas, aquellas hojas marchitas.
Sintió ruidos de pisadas detrás de ella y pensó que era una de las bromas de Josh.
-¡Ya los escuché!- gritó Emily dándose vuelta, pero no había nadie- Chicos, ya los escuché, salgan.
-Solo queríamos acompañarte- dijo Sandy saliendo detrás de un árbol que estaba frente a Emily.
Emily se dio vuelta sobresaltada.
-¡Sandy! ¿Cómo llegaste a ese árbol?- inquierió Emily.
-Magia- contestó Sandy riéndose.
-¡Qué frío hace!- dijo Josh frotándose las manos.
-Lo sé solo a ti se te ocurre salir con este clima- dijo Sandy ayudando a Brad a sacarse unas ramitas de su ropa.
-Solo a ustedes se les ocurre aceptar- respondió Josh.
-Tiene razón- dijo Emily riéndose.
Siguieron caminando, discutiendo sobre quién tenía la culpa de estar en es lugar. El atardecer se estaba acercando y ellos todavía buscaban la pelota. Estaban llegando a la orilla de un bosque cuando Josh dijo:
-Bueno, creo que perdimos una pelota. Vamos a casa.
-Podría haber caído en ese bosque- indicó Emily acercándose.
-No, Emily- dijo Bradley agarrándola del brazo.
-¿Qué cosa?- preguntó Emily mirándolo confundida.
-No entres-dijo Sandy-. Han pasado cosas muy raras en ese bosque.
-¿Qué cosas?- inquirió Emily.
-Hay personas que han entrado y nunca más han vuelto... solo una persona volvió.
-¿Quién?- preguntó Emily, interesándose cada vez más en el tema.
-Ross Wilson, un gran hombre.
-Fue hace mucho tiempo en un día de verano. Ross siempre se sentaba bajo un árbol situado no muy lejos de aquí. Se la pasaba en este lugar. Se dice que había encontrado una mariposa muy extraña y pasaba la mayoría del tiempo en ese lugar para observarla. Un día decidió seguirla, él dijo que lo llevaría donde hubiera más de esas mariposas.
-Era como si lo hubiera hipnotizado, dijo él, y la siguió. Entró en ese bosque y no volvió más.
-Después de algunos años sí volvió. Dijo que había estado en otro mundo muy distinto al de nosotros.
-¿Y qué sucedió después?- inquirió Emily.
-Toda la gente lo tomó como un loco. Ross volvió a aquel otro mundo, como decía él y al poco tiempo su hijo también desapareció. Muchos los buscaron... pero algunos no volvieron. Ya nadie se atreve a entrar, auque algunos simplemente no encuentran nada.
-¡Qué extraño... y a la vez tan genial!- dijo Emily con la mirada perdida y una amplia sonrisa.
-Conozco esa sonrisa y esa mirada de muchos pensamientos- dijo Josh mirándola fijamente-. ¿Qué tramas?
-¡Tengamos una aventura!- exclamó Emily.
-¿Estás loca?-dijo Brad.
-¡Ay,vamos! No me digan que ninguno de ustedes tiene curiosidad de lo que hay dentro de ese bosque.
-Sinceramente, yo sí- dijo Sandy mirando a Josh-. Tengo mucha curiosidad sobre ese bosque. Quiero entrar al menos para comprobar si hay alguna cosa extraña en ese lugar.
-Yo creo que debemos irnos a casa. Está anocheciendo- contestó Josh cruzándose de brazos.
-Emily... a mí me da mucha curiosidad, pero creo que Josh tiene mucha razón... debemos irnos.
-Pero, Sandy... chicos, por favor...
-Vamos, Emily- se apresuró a decir Josh.
Mientras Sandy, Josh y Brad se iban alejando del bosque, Emily se quedó mirando aquel lugar, preguntándose si la historia podría ser realmente cierta, imaginándose aquel otro mundo, hasta que cayó en la realidad cuando vio a una hermosa mariposa. Estaba posada en un árbol dentro del bosque. Emily, sin pensarlo dos veces, entró en el bosque para observar a aquella extraña mariposa. Era de color turquesa, en sus pequeñas alas tenía unas extrañas figuras de color verde... eran realmente hipnotizantes.
Era una sensación extrañamente rara estar ahí dentro, había algo realmente raro, como si el clima se hubiera modificado de repente, como si el sol no tuviera miedo de salir, como si estuviera entrando en otro mundo.
Aquella hermosa mariposa se había posado sobre uno de los árboles más grandes y Emily se acercó, mirándola fijamente, hasta que se metió en un pequeño hueco y desapareció. Emily contempló el árbol por algunos segundos, hasta que sintió que sus pies eran succionados, su cuerpo se volvió pesado y el suelo se movía tremendamente. Empezó a retroceder, tratando de escapar, pero parecía que sus pies estuvieran atados al suelo. Emily volvió a mirar al árbol: se le estaba formando un hueco enorme en el centro. El suelo todavía temblaba estrepitosamente.
-¡Josh!- exclamo- ¡Chicos, au...auxilio!- gritó Emily tratando de liberarse de las raíces de aquel árbol que intentaban llevársela.
(Continuará)
Agustina Galdeano, 2º 2º