La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestros tiempos de las garras del olvido

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martes, 29 de septiembre de 2015

Leyffniss. Capítulo 3. Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Emily sentía su cuerpo como si le hubieran tirado una carga pesada encima, caía y caía. No se atrevió a abrir los ojos, Temía que pudiera encontrarse con una desagradable visión. No había llegado al piso, pero sentía un aire algo frío y húmedo. Podía escuchar gritar a Josh, Brad y Sandy, sintió algo horrible en su pecho... deseaba haberle hecho caso a Josh. Hasta que finalmente cayó sumergiéndose en lo que parecía ser agua dulce. Con desesperación nadó hacia la superficie. Al llegar miró todo a su alrededor, se encontraba en un lugar extrañamente desconocido; pero no se paró a pensar en eso, buscó a Josh, Sandy y Brad quienes de a poco salían a la superficie.
-Josh... chicos- trató de decir Emily, pero no pudo seguir, algo la empujó nuevamente hacia abajo. Luego sintió que sus piernas ardían, un fuerte ardor que la hizo retorcerse de dolor sin poder salir a la superficie. Al abrir los ojos vio aquella cosa que la tiraba hacia abajo y quedó espantada; era como un cocodrilo inmenso, sus escamas eran de un color verde esmeralda, con unos dientes afiladísimos y unos ojos amarillos, incandescentes. Aquella cosa la tenía sujeta de la ropa.
Cuando ya todo parecía perdido, Josh agarró la mano de Emily y tiró con fuerza de ella, pero no iba a ser tan fácil. El monstruo escupió un líquido ácido que casi le da a Josh, Emily pensó que tal vez fue eso lo que hizo que sus piernas ardieran tanto.
Salieron a la superficie y nadaron tan rápido como pudieron a tierra, que estaba a unos centímetros de ellos, pero el monstruo les seguía dando lucha agarrando esta vez a Sandy. En ese mismo momento alguien salió de la nada y una flecha quedó clavada en un ojo del monstruo, que jadeó y soltó a Sandy bruscamente, volviendo al agua.
Los cuatro nadaron hacia tierra lo más rápido posible por si el monstruo volvía a aparecer.El hombre que los había salvado los esperaba en la orilla, sacando otra de sus flechas, ¿pero por qué?

(Continuará)
Agustina Galdeano, 2º 2º



sábado, 26 de septiembre de 2015

El bosque, Capítulo II, cuarta parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Mientras tanto Josh, Sandy y Brad seguían caminando.
-Josh, ¿quedaron galletas?- preguntó Brad.
-Tendrás que aguantar porque no quedó absolutamente nada- contestó Josh-. Emily preparará galletas con chispas de chocolate, ¿verdad, Lily?- dijo Josh dándose vuelta y riendo.
-¿Emily?- preguntó Brad volteándose- Creí que venía detrás tuyo, Sandy.
-Yo también, Brad- se apresuró a decir Sandy.
-Vayamos a buscarla- gruó Josh soltando la manta.
-Seguro es una de sus bromas- dijo Brad mientras caminaban-. Saben cómo es- se quedó mudo, aguzando el oído.
-Emily- murmuró Josh palideciendo.
Los tres empezaron a correr en dirección al bosque. Los gritos de Emily se iban desvaneciendo de a poco y Josh sentía que se le salía el alma del cuerpo. Entraron al bosque buscando desesperadamente a Emily, qyuien ya tenía la mitad de su cuerpo del otro lado. Josh vio el hueco en el árbol y sus raíces amarrando a Emily, llevándosela. Cuando se acercaron a ella intentaron sacarla de allí. Pero las raíces del árbol de al lado amarraron a Sandy y lo mismo sucedió con Brad y Josh. De pronto se vieron en el gran hueco de aquel árbol y desaparecieron por completo los cuatro, dirigiéndose posiblemente a una aventura.
(Continuará)
Agustina Galdeano

miércoles, 23 de septiembre de 2015

El bosque, Capítulo II, tercera parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición


La clase de filosofía ya había finalizado, Emily y Bradley salieron en busca de Josh y Sandy; sus aulas estaban vacías: entraron los dos muy juntos y en medio del aula alguien tapó la boca de Emily: era Josh, bromeando.
-¡Diablos, Josh! -exclamó Emily-. No bromees así conmigo.
-Tranquila, Emily - dijo Josh riéndose-. Solo es una pequeña bromita.
-Pues no me pareció graciosa, señor chistocito -replicó Emily pegándole en el hombro.
-Vamos a casa a buscar el almuerzo, papá debe estar afuera esperándonos -repuso Josh.
Los cuatro se apresuraron hasta la entrada del colegio y entraron en el auto de Jace, el padre de Josh. Buscaron el almuerzo, una pelota de voley y partieron hacia el bosque Thurnia. Al llegar, Josh le dijo a Bradley y Sandy que fueran a buscar un lugar donde sentarse. Llamó a Emily para hablarle sobre algo.
-¿Qué pasa, Josh? -preguntó Emily.
-¿No has notado nada raro hoy? -contestó Josh.
-Pues, un poco, creo. He notado que Traliana estaba muy nerviosa.
-Al igual que papá -afirmó Josh-. Algo está pasando, Emily. Mamá me dijo que cuidara de ti... Tú no me ocultas nada, ¿verdad?
-¿Qué? No, Josh. Yo siempre te cuento todo -dijo Emily algo ofendida.
-Entonces no sé a qué se debe todo ese cariño y misterio -dijo Josh, encogiéndose de hombros.
-Tal vez solo es aprecio y nervios a la vez -se apresuró a decir Emily, confundida.
-Quizás.
Fueron a buscar a Sandy y a Bradley que ya estaban sacando una manta y una canasta que llevaba el almuerzo. Era un lugar bastante raro, pero muy lindo. Alejado de la ciudad, era silencioso y muy verde. Había un hermoso prado de flores, algún que otro árbol y mucho pasto. Lo único que arruinaba el día era el clima sumamente helado.
Después de que terminaron de almorzar se pusieron jugaron un partido de voley: Josh con Brad y Emily con Sandy. La pelota iba rápidamente hacia Emily y ella con un gran golpe de abajo hizo que la pelota se elevara aún más y se perdiera de su vista.
-¡Ganamos!- exclamó Josh dándose aires y chocando las manos con Brad.
-No me digas- dijo Emily con sarcasmo.
-Está contento porque es la primera vez que me gana- murmuró Sandy a Emily.
-Deja que disfrute, no le va a durar demasiado- dijo Emily irguiéndose.
-Creo que deberían ir a buscar la pelota- se apresuró a decir Bradley.
-¿por qué no van ustedes?- replicó Emily. Se quedó mirándolos. Josh se encogió de hombros sin darle mucha importancia- Está bien iré yo.
-eres tan buena, Emily- dijo Josh sonriendo.
Al escuchar eso Emily sonrió y giró sus ojos. Iba mirando en distintas direcciones buscando la pelota. Se preguntaba por qué hacía tanto frío, mientras miraba aquellos árboles sin hojas, aquellas hojas marchitas.
Sintió ruidos de pisadas detrás de ella y pensó que era una de las bromas de Josh.
-¡Ya los escuché!- gritó Emily dándose vuelta, pero no había nadie- Chicos, ya los escuché, salgan.
-Solo queríamos acompañarte- dijo Sandy saliendo detrás de un árbol que estaba frente a Emily.
Emily se dio vuelta sobresaltada.
-¡Sandy! ¿Cómo llegaste a ese árbol?- inquierió Emily.
-Magia- contestó Sandy riéndose.
-¡Qué frío hace!- dijo Josh frotándose las manos.
-Lo sé solo a ti se te ocurre salir con este clima- dijo Sandy ayudando a Brad a sacarse unas ramitas de su ropa.
-Solo a ustedes se les ocurre aceptar- respondió Josh.
-Tiene razón- dijo Emily riéndose.
Siguieron caminando, discutiendo sobre quién tenía la culpa de estar en es lugar. El atardecer se estaba acercando y ellos todavía buscaban la pelota. Estaban llegando a la orilla de un bosque cuando Josh dijo:
-Bueno, creo que perdimos una pelota. Vamos a casa.
-Podría haber caído en ese bosque- indicó Emily acercándose.
-No, Emily- dijo Bradley agarrándola del brazo.
-¿Qué cosa?- preguntó Emily mirándolo confundida.
-No entres-dijo Sandy-. Han pasado cosas muy raras en ese bosque.
-¿Qué cosas?- inquirió Emily.
-Hay personas que han entrado y nunca más han vuelto... solo una persona volvió.
-¿Quién?- preguntó Emily, interesándose cada vez más en el tema.
-Ross Wilson, un gran hombre.
-Fue hace mucho tiempo en un día de verano. Ross siempre se sentaba bajo un árbol situado no muy lejos de aquí. Se la pasaba en este lugar. Se dice que había encontrado una mariposa muy extraña y pasaba la mayoría del tiempo en ese lugar para observarla. Un día decidió seguirla, él dijo que lo llevaría donde hubiera más de esas mariposas.
-Era como si lo hubiera hipnotizado, dijo él, y la siguió. Entró en ese bosque y no volvió más.
-Después de algunos años sí volvió. Dijo que había estado en otro mundo muy distinto al de nosotros.
-¿Y qué sucedió después?- inquirió Emily.
-Toda la gente lo tomó como un loco. Ross volvió a aquel otro mundo, como decía él y al poco tiempo su hijo también desapareció. Muchos los buscaron... pero algunos no volvieron. Ya nadie se atreve a entrar, auque algunos simplemente no encuentran nada.
-¡Qué extraño... y a la vez tan genial!- dijo Emily con la mirada perdida y una amplia sonrisa.
-Conozco esa sonrisa y esa mirada de muchos pensamientos- dijo Josh mirándola fijamente-. ¿Qué tramas?
-¡Tengamos una aventura!- exclamó Emily.
-¿Estás loca?-dijo Brad.
-¡Ay,vamos! No me digan que ninguno de ustedes tiene curiosidad de lo que hay dentro de ese bosque.
-Sinceramente, yo sí- dijo Sandy mirando a Josh-. Tengo mucha curiosidad sobre ese bosque. Quiero entrar al menos para comprobar si hay alguna cosa extraña en ese lugar.
-Yo creo que debemos irnos a casa. Está anocheciendo- contestó Josh cruzándose de brazos.
-Emily... a mí me da mucha curiosidad, pero creo que Josh tiene mucha razón... debemos irnos.
-Pero, Sandy... chicos, por favor...
-Vamos, Emily- se apresuró a decir Josh.
Mientras Sandy, Josh y Brad se iban alejando del bosque, Emily se quedó mirando aquel lugar, preguntándose si la historia podría ser realmente cierta, imaginándose aquel otro mundo, hasta que cayó en la realidad cuando vio a una hermosa mariposa. Estaba posada en un árbol dentro del bosque. Emily, sin pensarlo dos veces, entró en el bosque para observar a aquella extraña mariposa. Era de color turquesa, en sus pequeñas alas tenía unas extrañas figuras de color verde... eran realmente hipnotizantes.
Era una sensación extrañamente rara estar ahí dentro, había algo realmente raro, como si el clima se hubiera modificado de repente, como si el sol no tuviera miedo de salir, como si estuviera entrando en otro mundo.
Aquella hermosa mariposa se había posado sobre uno de los árboles más grandes y Emily se acercó, mirándola fijamente, hasta que se metió en un pequeño hueco y desapareció. Emily contempló el árbol por algunos segundos, hasta que sintió que sus pies eran succionados, su cuerpo se volvió pesado y el suelo se movía tremendamente. Empezó a retroceder, tratando de escapar, pero parecía que sus pies estuvieran atados al suelo. Emily volvió a mirar al árbol: se le estaba formando un hueco enorme en el centro. El suelo todavía temblaba estrepitosamente.
-¡Josh!- exclamo- ¡Chicos, au...auxilio!- gritó Emily tratando de liberarse de las raíces de aquel árbol que intentaban llevársela.

(Continuará)
Agustina Galdeano, 2º 2º

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Me verás morir


Caminarás por la playa buscando paz
contemplarás el paisaje perfecto,
verás algo a la distancia
y te acercarás.

Ahí estaré.

Quedarás perplejo,
imaginarás cosas similares,
observarás mi rostro,
soñarás con salvarme,
gritarás por ayuda,
llegarás tarde para llorar
y sin darte cuenta
me verás morir en tus ojos
me verás irme con el agua.

Sentirás cómo tu sombra se va conmigo,
cómo tu sol se apaga en mis ojos,
cómo tu vida se queda sin color
simplemente porque me habrás visto morir
en tus ojos, me habrás visto.

¿Qué pasará cuando veas a los demás?
¿Qué sentirás al ver la muerte?

¿Qué harás?

Emiliano Padilla, 5º PBS

martes, 8 de septiembre de 2015

La primera noche



Frío ingrato
dejaste tanta niebla tras sus pasos
pasos que marcaron el camino,
un camino donde la soledad
es su única compañera.

El animal no dejaba de herirla,
usaba su lengua como una espada
marcando palabras de despedida
¿Quién diría que ella comprendía
su frustración.

Fue la primera noche de esa
fría aventura,
ambos buscaron la forma
de atrapar la lluvia
que los empapaba de enojo y rencor.

No pensaron que a pesar
de la tormenta
despertarían juntos,
abrazados y enamorados
en la misma cama.

Emiliano Padilla, 5º PBS

lunes, 7 de septiembre de 2015

Enfrentados



Mis pesadillas forjan
el miedo
y no se muestran.

Mis sueños forjan
tu sonrisa
y solo te veo.

Escribo para buscarte
en mi imaginación,
hacerte real en el papel.

Enfrentan a la realidad
las pesadillas de tus palabras.

Emiliano Padilla, 5º PBS