era un esclavo de la sociedad,
de sus palabras, pensamientos, miradas
fingía que sus insultos no me afectaban
pero por dentro me quería morir
no me gustaba mi reflejo.
Cansado de vivir así me decidí a cambiar
no por los demás, sino por mí
quería que mi reflejo me gustara
como todo en la vida no siempre va a ser fácil
tuve que aprender a quererme, aceptar mi reflejo.
No voy a negar que me importa la opinión de los demás
porque estaría mintiendo
pero sí aprendí que no hay que perder tiempo
sintiéndose mal con nuestro reflejo
hay que pararse frente al espejo y amarse.
Me costó creer este hermoso presente
logré salir de ese vacío en el que vivía
hoy veo mi reflejo y me gusta lo que veo
hoy despierto con ganas de verlo.
La sociedad nos va a mostrar que no podemos
pero con esfuerzo llegaremos a nuestros sueños
Tengo que ser yo y no importa la opinión
lo que puedan decir los demás de mí.
Gabriel Valdivia, 4º EGO


