-¿Puedo llamar a mi hijo?-responde aguantando las lágrimas.
-Déjame pensarlo-hablo con una mueca al tiempo que muevo mi pistola de una mejilla a la otra simulando estar pensativa-. No- acabo mi oración con un tiro en la frente junto con una cara frívola que me acompaña cada vez que hago esto-. Emma- llamo a mi compañera o como la sociedad la llama, la "Segunda".
-¿Qu-qué?- tartamudea con lágrimas en los ojos, es lo mismo todas las veces.-Llama a Derek, dile que la misión está completa- ella solo asiente y se va, a mitad de camino la detengo-. Ah, y Emma- se limita a dar media vuelta y observarme-, quita esa cara de perrito muerto que ni siquiera sabes cómo se llamaba, además estás en este mundo desde hace más años que yo, deberías estar acostumbrada a ver personas morir, incluso ya deberías ser tú quien las mate.
-No, no puedo. Lamento no ser tan insensible e inhumana como tú- responde con asco.
-Te equivocas, yo sí soy humana y sensible, solo lo soy con lo que tengo que serlo, este no es el caso- doy por cerrada la conversación.
