La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestros tiempos de las garras del olvido

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jueves, 11 de junio de 2015

La llegada de Emily, Capítulo I, tercera parte: Leyffniss y la Leyenda de la Piedra de la Maldición

Treinta minutos después ya estaban en el colegio, bajaron del autobús y mientras iban caminando, Josh le dijo a su hermana:
-Hoy te retiraré temprano, así que como a las 12:30 hs prepara tus cosas porque iré por ti.
-Está bien- dijo Susan y se fue a donde estaban sus amigas saltando.
Josh siguió caminando hasta llegar a su casillero. Miraba todos esos rostros cansados y de mal humor, arrastrando sus mochilas de lo pesadas que estaban. Llegó a su casillero, introduciendo su contraseña lo abrió y guardó dos de sus libros allí, no los necesitaría ese día, ya que tenía solo Biología, Álgebra y Filosofía. Lo cerró y vio a la chica a la que pertenecía el casillero contiguo al suyo. Era la chica de la que Josh estuvo enamorado por más de tres años, pero ella nunca le había prestado atención. Él sostuvo la mirada de ella, pelo lacio oscuro, perfecto cuerpo, elegantemente vestida, sus labio pintados de un tono rosa claro. Ella se dio cuenta de que él la miraba, sin embargo lo ignoró y siguió adelante. La vio alejarse y una mano se posó en su hombro, detrás de él, se dio vuelta y allí estaba su mejor amigo: Sandy.
-No quiero ser negativo, pero eso es algo imposible- dijo Sandy a Josh.
-Gracias- dijo con sarcasmo-. Sandy, Dove ne gusta desde hace tres años.
-Y en esos tres años no te has atrevido ni a saludarla- replicó con una mueca.
-No puedo, tienes que entenderlo. Ella es mucho como para mí- agregó.
-En eso estás equivocado, mi amigo. Tú eres demasiado para esa ingenua sin cerebro- dijo Sandy agarrando el brazo de su amigo para que caminara.
-¿Por qué lo dices?- preguntó confundido.
-Porque tú eres inteligente y tienes sentimientos, es algo que esa... no conoce- comentó Sandy.
-Gracias, pero aún no entiendo el trato ese hacia ella.
-Josh, conozco a Dove y, créeme, no es para ti. Se cree la única en el mundo, es insoportable. Tal vez deberías olvidarte ya de ella y buscar a alguien que sí te merezca.
-Tal vez tengas razón, tal vez sea tiempo de pasar a una nueva etapa- pensó Josh -, ¿y tú?
-¿Yo qué- preguntó Sandy confundido.
-¿No estás interesado en nadie?- preguntó burlonamente.
-No. No me llama la atención ninguna. Todavía estoy esperando un sapo- bromeó Sandy.
-A veces me pregunto cómo es que sigo siendo tu amigo.
-Porque no podrías vivir sin mí, querido hijo- dijo Sandy riéndose con Josh.
Su amistad era algo fuerte, eran inseparables, siempre se divertían con sus travesuras.
Sandy era rubio, tenía ojos color café y era de mediana altura igual que Josh.
Josh sentía mucha necesidad de contarle a su mejor amigo sobre la llegada de su prima. No se contuvo y lo hizo, contando también el relato de su madre acerca de James y Raymond; su amigo lo miraba sorprendido y escuchaba atento cada palabra que decía Josh.
Parecía estupefacto y luego rompió el silencio y se puso en el lugar de su amigo:
-¡Qué molestia! Si es linda ya sabes a quién presentársela.
Los dos rieron y siguieron hablando hasta llegar a la clase de filosofía.
Agustina Galdeano, 2º 2º

lunes, 8 de junio de 2015

Felicidad ciega


Viejo reflejo
Te has echado a volar
Y este sabor a melancolía
 Que desayuno todos los días

Ya no es la misma mirada
La que reflejo
No son las mismas estrellas
Las que intento alcanzar

Tengo miedo de perder mi luz,
apagar mi sonrisa
No me quiero despedir
Me abrazo a esa muñeca vieja

Envenena ser realista
Detesto pisar tierra
Extraño la ignorancia
Que me brindaba la felicidad ciega

Ailín Varela, exalumna