-Trato de hacerte feliz- respondió Emily.
-¿De qué hablás?- preguntó confundido.
-Sé que me odias, Josh. ¿Para qué esperar a mi tía si puedo irme ahora?- Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Josh miró para abajo. ¿Cómo se había enterado de eso?
-Yo...- se quedó mudo.
-No hace falta.
-No lo hagas. Te prometo que cambiaré si prometes no irte- dijo con voz entrecortada.
-¿De qué vale? me seguirás odiando- dio la vuelta pero Josh la volvió a detener.
-¡Escúchame! Emily, cuando te vi en el piso con sangre, de veras me asustaste; no porque temí que mamá me regañaría. ¡No! Lo hice porque me encariñé, aunque no lo creas, y bueno... verte así, me hizo mal- bajó la cabeza.
-¿Hablas en serio?- preguntó aún llorando.
-Sí- sonrió Josh-. ¿Y bien? ¿Lo prometes?- preguntó Josh secando las lágrimas de Emily.
-Te lo prometo, Josh.
Agustina Galdeano, 2º 2º

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