Años después de la última batalla y de la resurrección del bosque, Velge no volvía. Keyla se había convertido en una gran mujer y lloraba cada noche para que él pudiera regresar pronto. Los guerreros habían mejorado sus técnicas de combate pero el único que podía ganar una batalla por sí solo, "El gran padre de Velge, estaba muerto.
Keyla trabajaba afuera de las murallas de su pueblo cosechando los frutos que crecían en esos lugares. Cada vez que iba a salir pedía una escolta por temor a los bárbaros.
Matías Garro, 5º EGO

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