Siento como poco a poco mi garganta se
libera, no sé cómo, no sé de qué, solo sé que se libera haciendo un poco más
audible mi quejido, rozando lo imperceptible.
Faltan unos pocos pasos para llegar pero
algo toca mi hombro me volteo y no logro ver nada más, no me esmero en lograrlo,
solo sigo, tengo terror a perder las voces, terror a que lo único que me guía
se pierda, sigo y llego, llego al punto donde la luz me Cega por completo.
Siento como comienzo a abrir mis ojos, mas no lo entiendo porque yo ya los
tenía abiertos, la luz que me cegaba se convierte en un cuarto blanco, intento
moverme y nuevamente no lo logro, intento gruñir pero no puedo hablar, no puedo
hacer nada más que parpadear.
De repente volvió esa voz femenina que me
guió, no sé de quién, no sé nada, ni siquiera sé quien soy…
Daniela Arcaide, 1º 2º

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