Velge volvió al pueblo y lo primero que hizo fue buscar a Keyla. Al encontrarse se abrazaron tan fuerte que lloraban de alegría. Después se fueron a hablar a la cabaña donde vivía ella. Cuando terminó su charla que duró todo el día, Velge fue al cementerio donde estaban su padre y su abuelo enterrados. Era de noche. Velge, mirando las tumbas, se arrodilló.
-¿Podría revivirlos de alguna forma?- se preguntó.
-Los puedes revivir. Pero costará muchas almas- dijo Kay que salió de las sombras.
-¿Cómo es eso posible?
-Esa espada crea su propio veneno, pero al mezclarse con sangre hace revivir a los muertos. Para ello tendrás que matar muchas personas y el alma del resucitado no descansará jamás- dijo Kay mientras dibujaba en el piso un signo misterioso.
-Cuando mates a Tecno, ¿qué harás?- preguntó Velge.
-Asesinaré a aquel que tenga el poder del bosque- responsió Kay.
Velge lo miró sonriente y le preguntó:
-¿Cuántas personas tendría que matar para revivir a mi padre?
-Tendrás que matar hasta que la espada pierda su brillo. (Continuará...)
Matías Garro, 5º EGO

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