La lejanía llegó, la separación caprichosa
el adiós prematuro que nace de un saludo
mi alma necesitaba el te extraño
para formar un nuevo te amo.
Una impronta marcada en su vida,
Un traje que no sirve de nada,
la estampa barata hecha piel,
el reverso y el revés traslucido al ver.
Lágrimas corriendo por tus pies,
tus manos completan el rito,
el camino de la ignorancia sublime
de la locura tentadora hecha carne.
Un pepitracio deambula por la banquina
perdido cual costumbre de él.
Qué raro es ver a uno tratando de hacer
dos cosas a la vez.
Martín Mosci, 5º H

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